ARC y eARC: Qué son y para que sirven

28 de Marzo de 2019 Sarte

¿Qué son y para qué sirven las funcionalidades ARC y eARC?

Son unas siglas que llevan ya varios años entre nosotros pero sin embargo son muchos los usuarios que desconocen su significado y las posibilidades que conlleva. Descendiente directa de las enormes –y crecientes- posibilidades del formato de interconexión HDMI –“High Definition Multimedia Interface”- y progresivamente incorporadas en todo tipo de componentes audiovisuales –televisores y receptores de A/V principalmente- la funcionalidad ARC, alias “Audio Return Channel” o Canal de Retorno de Audio, recientemente ampliada en la forma de la versión eARC (la “e” significa “enhanced”, es decir mejorada), pone en manos del usuario una serie de interesantes capacidades que vale la pena comentar. Interesantes y también cada vez más potentes –compatibilidad con imágenes 8K/HDR, por ejemplo- como consecuencia del imparable aumento del ancho de banda del formato HDMI, materializado en las diferentes versiones del mismo aparecidas desde que vio la luz en el año 2002.

 

El punto de partida: la conexión HDMI

La funcionalidad ARC –y, por extensión, la eARC- es una consecuencia directa del formato de interconexión de señales de audio y vídeo HDMI, a su vez una innovación fundamental para hacer que la unión de componentes audiovisuales basados en tecnología digital fuese también digital y garantizar de este modo la coherencia conceptual y formal de toda la cadena de reproducción.

Aparte de que en su momento la puesta a punto de un formato como el HDMI clamaba al cielo, el amplio consenso creado alrededor del mismo –la práctica totalidad de la industria de la electrónica de consumo lo adoptó casi de inmediato- estimuló su evolución para que fuese capaz de adaptarse a los retos crecientes de los avances experimentados no sólo por el audio y el vídeo sino también por Internet.

Esto ha hecho que desde su lanzamiento al mercado en el año 2002 y su presencia por vez primera en un componente de electrónica de consumo en 2004, la interfaz HDMI haya evolucionado de manera drástica, estando en este momento la versión HDMI 2.1 –compatible con imágenes 4K y 8K- a punto de ser finalizada. En lo que respecta a la funcionalidad ARC, HDMI ARC para ser exactos, fue introducida en el año 2009 como parte de la versión 1.4 del HDMI y desde entonces ha estado presente en las distintas versiones del formato HDMI como consecuencia de las atractivas posibilidades que ofrece, posibilidades que sin embargo son desconocidas por un amplio espectro de usuarios y que intentaremos explicar en el presente Blog.

 

¿Cómo se utiliza la funcionalidad ARC?

Antes que nada, debe quedar bien claro que la funcionalidad –o protocolo, si lo refieren- ARC no es un formato ni nada parecido sino sólo eso: una funcionalidad, por lo que la mejor forma de entender lo que aporta es mediante un ejemplo práctico. Así pues, supongamos que tenemos un reproductor de Blu-ray Disc, una consola de videojuegos y un sintonizador de TV externo conectados a nuestro televisor vía HDMI.

También puede darse el caso de que nuestro televisor sea de tipo “Smart” y en ese caso optemos por utilizar una “app” de vídeo integrada en el mismo, caso de Netflix o Amazon Prime Video. Hasta aquí todo claro. El sentido de una funcionalidad como la ARC parte del hecho de que no nos interese –por ejemplo, porque nos gusta un mínimo de calidad- utilizar los altavoces de nuestro televisor y escuchar los mencionados contenidos a través de una barra de sonido o, mejor aún, un sistema de Cine en Casa. Pues bien: hasta ahora, lo que había que hacer era conectar un cable digital –por lo general óptico- desde nuestro televisor hasta una entrada óptica de, por ejemplo, al receptor o previo/procesador de A/V que tengamos. Una opción que funciona pero es poco elegante, por incompleta, y que en principio resuelve la ARC al permitir el uso de una conexión HDMI no sólo para enviar la señal de audio del televisor a una toma HDMI compatible ARC de nuestra barra de sonido o electrónica de A/V sino también para aprovecharse de las opciones de control brindadas por la funcionalidad CEC (“Consumer Electronics Control” del formato HDMI. Esto implica que nuestro televisor incluya, entre sus tomas HDMI, una denominada “ARC”, que en principio debería existir “o sí o sí” si aquél fue adquirido como máximo a finales del año del 2009. En lo que respecta al cable de conexión, cualquiera de tipo HDMI cuya versión sea 1.4 o posterior servirá para explotar las posibilidades de la ARC, aunque no de la eARC como consecuencia del superior ancho de banda de esta última, tema que trataremos más adelante. ¿Problemas? De entrada, lo que hay que asegurar es que los productos enlazados sean compatibles ARC, información que en principio debe suministrar el fabricante. También hay que saber que, sobre el papel, la compatibilidad con los formatos de sonido envolvente multicanal más relevantes no es obligatoria, lo que significa que en función del fabricante será posible o no enviar una señal Dolby Digital o DTS de 5.1 canales desde nuestro televisor (algunos fabricantes, por ejemplo, sólo permiten el Dolby Digital y otros –un caso a evitar- sólo señales estereofónicas).
Para hacerse una idea de las ventajas de la conexión HDMI ARC con respecto a la digital de audio clásica, basta con saber en primer lugar que la velocidad de transferencia binaria de audio máxima es de, respectivamente, 384 kbits/s y 1 Mbit/s. Asimismo, la antes citada compatibilidad CEC permite aprovecharse de las ventajas del protocolo EDID (“Extended Display Identification Data”, actualizado a E-EDID, con la “E” significando “Enhanced”, es decir “Mejorado”), que permite el “diálogo” entre fuente y dispositivo de visualización con el fin de optimizar las prestaciones del conjunto. También controlar el nivel de volumen, el silenciamiento –“mute” y la puesta en marcha/desactivación tanto del televisor como de la electrónica de A/V.

 

eARC: expandiendo el potencial del concepto ARC

Lo que no permite la ARC es transmitir los codecs de audio multicanal de alta calidad utilizados en las bandas sonoras de discos Blu-ray (tanto 2K como 4K), léase el Dolby TrueHD y el DTS-HD Master Audio. Y aquí es donde entra en juego la versión “turbo” de la funcionalidad ARC, es decir la eARC. Una funcionalidad implementada en las especificaciones del formato HDMI 2.1 y cuya principal ventaja es su enorme banda pasante de audio -¡hasta 37 Mbits/s!- y el correspondiente aumento de la velocidad. En concreto, la funcionalidad eARC puede transmitir hasta 32 canales de audio, entre ellos 8 sin compresión codificados a 24 bits/192 kHz. Esto implica asimismo la compatibilidad con los sistemas de audio multidimensional basados en objetos –que son unos grandes devoradores de ancho de banda como consecuencia de su complejidad- como el Dolby Atmos y el DTS:X. Otra ventaja de la eARC es que incluye de forma obligatoria –en la ARC es sólo opcional- la utilísima función de sincronismo entre sonido e imagen, alias “LipsSync”, a la vez que permite obviar la función CEC –que no siempre se comporta cono cabría esperar- optimizar –gracias a su canal para datos- las posibilidades de la antes mencionada funcionalidad EDID/E-EDID.

 

Retrocompatibilidad eARC/ARC y cableado: lo que hay que saber

Por lógica, la muy superior velocidad de transferencia binaria de la eARC hace que los dispositivos ARC no sean compatibles con la misma. Sucede aquí un poco como con la HDR en el ámbito del vídeo: si la totalidad de la cadena no satisface las especificaciones del nuevo sistema, el invento no sirve para nada. El otro aspecto clave de la funcionalidad eARC es la necesidad, al menos sobre el papel, disponer de conectividad HDMI 2.1, formato que por el momento no está disponible en ningún producto comercializado en el momento de escribir estas líneas aunque en el caso de las electrónicas hay marcas, como por ejemplo Marantz, cuyos receptores y previos/procesadores de A/V de última generación soportan la citada funcionalidad.

En el caso de los dispositivos de visualización de imágenes, se espera que los grandes fabricantes de televisores –Sony, por ejemplo- incluyan dicha funcionalidad en sus gamas para principios del presente año, aunque, de nuevo, el grado de integración de la misma en los modelos que la incorporen dependerá de cada marca.
Y en lo que respecta a los cables, en principio cualquier modelo HDMI estándar o de alta velocidad –“High Speed”- con Ethernet servirá, aunque la opción perfecta viene dada por los de tipo “Ultra High Speed” con Ethernet.

 

A modo de conclusión

¿ARC sí o no? Por supuesto que sí, aunque para quienes deseen estar a la última la opción eARC constituye definitivamente la “vía real” para integrar definitivamente sonido y control del máximo nivel en sistemas audiovisuales que incluyan un televisor.

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