AK70 MKII a prueba

10 de Enero de 2018 Sarte

Relación calidad/precio imbatible en “Hi-Res” 

Como corresponde a un número uno indiscutible dentro de su especialidad, Astell & Kern sólo comercializa un nuevo producto cuando tiene algo tangible, real, que aportar en lo que verdaderamente importa: la calidad sonora, por supuesto… pero también en diseño y facilidad/potencia de uso porque estamos hablando de audio portátil.

El AK70 MKII es una ejemplificación perfecta de esta filosofía, una filosofía que ha logrado poner literalmente en nuestro bolsillo unas posibilidades sonoras que en muchos casos son exactamente las mismas que podemos encontrar en los mejores estudios de grabación. Con un diseño que combina equilibradamente agresividad y elegancia y una dotación de soluciones técnicas que impresiona, este atractivo, ultraligero -¡sólo 150 gramos de peso!- y completísimo reproductor portátil pulveriza además todos los récords en materia de relación prestaciones/precio en alta resolución móvil.

 

Una fascinación que viene de lejos

No se puede negar que el hecho de llevarse puesta la música que a uno le gusta ha sido una idea muy atractiva para un amplísimo abanico de consumidores. Porque la música siempre hace buena compañía, bien para disfrutarla en la intimidad sin molestar a nadie, bien como complemento de actividades como el deporte, las idas y vueltas diarias al trabajo o para hacer más llevadero un viaje largo.

Si hacemos un pequeño viaje en el tiempo, llegamos a la década de los 80’ y el mítico Walkman de Sony, que utilizando la tosca pero tremendamente popular casete compacta llegaba a proporcionar unas cualidades sonoras más que decentes. Mayor calidad era la ofrecida por los lectores de CD portátil, limitados no obstante en lo que a portabilidad se refiere por las superiores dimensiones del formato empleado. Pero en ambos casos había muchos elementos mecánicos móviles que acaban pidiendo su peaje al usuario en forma de averías varias. Luego vinieron la casete digital compacta –dCC- de Philips y el MiniDisc de Sony, soportes ambos que a su condición “digital” unían el hecho –altamente innovador en aquel entonces, léase mediados de la década de los 90’- de utilizar compresión de datos.

 

“Hi-Res” portátil: un sueño largamente acariciado

Pero no fue hasta el advenimiento de los primeros grabadores/reproductores de DAT –un tipo de casete digital que se leía con un cabezal cilíndrico- que los usuarios más avanzados pudieron disfrutar un sonido lo más parecido posible a lo que hoy conocemos como “Hi-Res” o alta resolución, concretamente PCM a 24 bits/96 kHz. Pero el DAT, muy apreciado por los estudios de grabación, comportaba una serie de complejidades técnicas que limitaron seriamente su aceptación por el gran público a excepción de un reducido grupo de puristas.

Luego vinieron Internet y el MP3, que supusieron un retroceso importante en las demandas de calidad sonora por parte del grueso de consumidores hasta el punto de casi terminar –piratería mediante- con la industria de la música. Pero llegaron la banda ancha y la fibra óptica, que de nuevo lo revolucionaron todo, en esta ocasión para bien. Y con ello productos absolutamente deslumbrantes que por un precio razonable permitían a cualquiera disfrutar de un sonido de auténtica alta resolución –calidad “Studio Master” incluida- en formatos progresivamente compactos y atractivos. Productos cuya máxima expresión la encontramos en las realizaciones de Astell & Kern, unas máquinas absolutamente prodigiosas en todos los sentidos que han hecho posible lo que podríamos llamar “audio High End portátl”.

 

Ultracompacto, ligero y pletórico de funcionalidades

Como corresponde a un producto firmado por Astell & Kern, el AK70 MKII es un fascinante reproductor de audio portátil que toma prestada una buena parte de las excepcionales funcionalidades de sus hermanos mayores para concentrarlas, junto con algunas de las innovaciones más recientes de la marca surcoreana, en el que, dejando aparte el Super Junior x AK Jr, es el reproductor portátil de audio de Astell&Kern más compacto comercializado hasta la fecha.

Dotado con un diseño menos radical que el de los modelos superiores de la marca pero igual de atractivo por su elegante minimalismo y sus compactas dimensiones, el ligerísimo –¡sólo 150 gramos de peso!- AK70 MKII se presenta en un robusto cuerpo de aluminio exquisitamente mecanizado en el que destacan la característica rueda de control de volumen lateral y la ranura de carga para una tarjeta microSD destinada expandir en 256 GB extra la memoria interna de 64 GB. Todo ello se complementa con una espaciosa y práctica pantalla LCD táctil con resolución WVGA (480x800 píxeles) de 3’3” de diámetro que permite al usuario controlar y personalizar en tiempo real los contenidos que está escuchando. Una flexibilidad que realmente se agradece en un reproductor portátil.

 

Un alma purista que satisfará a los más exigentes

Pero, como siempre en Astell & Kern, “la belleza está en el interior”. Así, en el corazón del AK70 MKII encontramos una electrónica de la que hay que destacar en primer lugar una novedad particularmente significativa: el uso, por primera vez en un producto de su clase y precio, de un esquema de conversión D/A doble monofónico, es decir con un convertidor D/A –el muy “audiófilo” Cirrus Logic CS4398- por canal, una solución que permite minimizar el ruido y las interferencias, mejorar la calidad sonora e incrementar el nivel de la señal de salida creando de este modo una imagen sonora más clara.

Así, el nuevo Astell & Kern entrega una señal de 4 Vrms desde su salida balanceada, lo que le permite excitar con autoridad incluso los auriculares más “difíciles” (modelos de alta impedancia, por ejemplo). Esto lo capacita para reproducir con calidad bit a bit grabaciones a 24 bits/192 kHz, mientras que un convertidor de frecuencias de muestreo convierte las señales PCM a 32 bits/384 kHz a 24 bits/192 kHz y las PCM a 32 bits/352 kHz a 24 bits/176 kHz, a la vez que las de tipo DSD (a 2’8 MHz o 5’6 MHz) son convertidas a PCM de 24 bits/176 kHz. Todo ello, además. Con unos registros espectaculares en parámetros tan importantes como la distorsión armónica total, la separación entre canales, la relación señal/ruido y la gama dinámica.

 

Conectividad digna de una fuente digital de altos vuelos

Pero hay más, porque el AK70 MKII también está especialmente dotado en materia de conectividad, incorporando una salida analógica balanceada para conector de 2’5 mm y cuatro polos y una salida USB capaz de enviar tanto señales PCM con cuantificación hasta 384 kHz como señales DSD nativas (hasta DSD128), en este caso utilizando el estándar DoP (“DSD over PCM”). Asimismo, el Astell & Kern dispone de funcionalidad USB-DAC, lo que le permite convertir, vía puerto USB, señales procedentes de un PC o Mac (hasta 24 bits/96 kHz) y reproducirlas por su salida de línea. En lo que respecta a conectividad a redes, hay que destacar la potente funcionalidad AK Connect, una “app” compatible iOS/Android basada en el protocolo DLNA que permite al AK70 MKII y a un amplio número de dispositivos móviles interactuar –tanto por cable como por vía inalámbrica- con cualquier componente Astell & Kern compatible, configurando de este modo un ecosistema sumamente versátil.

 

El sonido: precisión, dinámica y calidez

Llama de inmediato la atención el hecho de que es tan reducido –claramente inferior al de la cualquier “Smartphone” a la última- el peso del AK70 MKII que da la sensación de que no lo llevamos en el bolsillo. En compañía con unos auriculares intraaurales Final F7200 -42 ohmios de impedancia- el Astell & Kern corrobora de inmediato el riguroso trabajo realizado por los ingenieros de la marca para que el sonido sea definitivamente superior al de su muy valorado predecesor. En especial, destaca la calidez –léase la “no frialdad digital”- con que se reproduce prácticamente cualquier toma de sonido, con unos graves exquisitamente controlados y una zona alta que recuerda a la de no pocas fuentes digitales estacionarias de muy alto nivel del pasado. Impresiona asimismo la funcionalidad DAC del AK70 MKII, hasta el punto de que la conexión de un reproductor de discos compactos de gama media-media/alta al mismo permite mejorar ostensiblemente las cualidades sonoras de este último. En definitiva, estamos ante una máquina que bate récords en su categoría, hasta el punto de poder formar parte de cualquier conjunto estereofónico de High End. 

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