Alta Fidelidad

 

Hablar de los orígenes del audio doméstico de alta calidad es hablar de estereofonía, más en concreto, de lo que se conoce por Alta Fidelidad (traducción del término anglosajón “High Fidelity”, cuya versión abreviada –Hi-Fi- es ampliamente conocida y utilizada en todo el mundo), un sistema que, pese a los cambios habidos en la tecnología relacionada con la reproducción del sonido, sigue siendo para muchos la mejor vía para devolver a la vida ese acontecimiento único que es el momento de la grabación original. La estereofonía se basa en la captación del sonido en dos únicos canales (inicialmente se había pensado en tres –mucho más lógico- pero las limitaciones técnicas derivadas de las primeras experimentaciones al respecto -¡principios de la década de los 30!- obligaron a descartar esta opción) y su posterior reproducción, basándose en la percepción binaural del sistema auditivo humano. Es precisamente en la capacidad para crear un espacio tridimensional creíble a partir de dos únicas cajas acústicas donde radica la diferencia entre la reproducción estereofónica normal y corriente y esa versión “superior” de la misma que, con el tiempo, se identificó en lo que los aficionados de todo el mundo conocen por audio High End. Fue precisamente la promoción del audio High End la razón de ser inicial de Sarte Audio Elite, con toda seguridad la empresa que más ha hecho por fomentar la excelencia en la reproducción de la música en nuestro país, tanto a nivel de producto, como de selección y formación de distribuidores especializados y de capacidad para generar ilusión en los aficionados.

Pero tratar el High End en su justa medida no es fácil. Hay que conocer perfectamente los diferentes elementos que constituyen cada configuración y hay que saber identificar y potenciar las sinergias susceptibles de establecerse entre los mismos, a la vez que comprender sin fisuras los conceptos y las tecnologías implicados en cada caso.

De ahí que en el selecto y a la vez extenso catálogo de Sarte Audio Elite haya giradiscos (con sus respectivos brazos de lectura y cápsulas fonocaptoras) tanto sencillos como sofisticados, reproductores de CD y SACD, procesadores digitales de audio, amplificadores integrados/de potencia y preamplificadores transistorizados y a válvulas y cajas acústicas que combinan los transductores (electrodinámicos, electrostáticos), los filtros divisores de frecuencias y los recintos acústicos (en algunos casos incluso de composición secreta) más avanzados del momento, todo ello sin olvidar cables en los que el ingenio y el refinamiento se unen para crear esa conexión perfecta en la que no se pierde ni el más insignificante de los matices armónicos o de ambiente. Tampoco pasamos por alto las interioridades de cada diseño, desde la concepción de los diferentes circuitos y los elementos empleados en los mismos (condensadores, resistencias, transistores, transformadores, membranas de los altavoces y un largo etcétera), hasta las más sutiles variaciones en la geometría de los grupos de conductores en los cables. Y sin embargo, el resultado que pretendemos obtener de todo lo que proponemos es, en el fondo, muy sencillo: hacer que los mejores músicos toquen para usted, a tamaño real, con auténtica capacidad de emocionar, en la intimidad de su hogar.