Son el actual no va más para lograr que el término “Cine en Casa” sea una realidad por fin comparable, en cierto modo casi idéntica, a lo que nos brindan las mejores salas de cine equipadas con tecnología digital a la última.

Son los videoproyectores con resolución 4K, y cuando decimos “resolución” 4K nos referimos a “resolución 4K nativa”, es decir equipados con elementos de generación de imagen que posean dicha resolución “de fábrica” y no a través de artilugios técnicos más o menos inspirados que obtengan imágenes 4K a partir de dispositivos de generación “2K”, o sea “Full HD”.

Para entendernos, los videoproyectores 4K de Sony son verdaderamente 4K mientras que los comercializados por JVC no lo son porque siguen utilizando matrices 2K, y la verdad es que la diferencia se nota, sobre todo si los contenidos están a la altura y las dimensiones de la imagen obtenida son realmente “cinematográficas”.

La primera pregunta que sin duda se harán muchos potenciales consumidores sobre la resolución 4K es qué es y para qué sirve. De entrada, la resolución 4K, que también se conoce como 4K2K (por el número de puntos de luz o píxeles en las direcciones horizontal y vertical que comporta), hace referencia a dispositivos de visualización o contenidos cuya resolución horizontal sea del orden de 4.000 píxeles.

Así, en el cine digital, el estándar dominante es el DCI, siglas de “Digital Cinema Initiative”, donde la resolución es de 4.096x2.160 líneas, mientras que en el ámbito de la televisión, lo que se conoce como UHDTV o UHD –“Ultra High Definition Television”- la resolución es un poco más baja, en concreto 3.840x2.160 líneas para una imagen con relación de aspecto 16:9.

A efectos prácticos, lo más importante de la resolución 4K/UHD (que, como se acaba de ver, no es exactamente lo mismo aunque se utilice como tal) es que comporta una cantidad de información 4 veces mayor que la de la “Full HD” al multiplicarse por dos la este última tanto en el plano horizontal (3.840 es 2x1.920) como en el vertical (2.160 es 2x1080).

En cualquier caso, sea cual sea la opción adoptada, el formato se conoció originalmente como 4K y a pesar de que la CEA (“Consumer Electronics Association”) cambió oficialmente su designación por Ultra HD o UHD, la etiqueta 4K tiene un gran atractivo y se ha convertido ya en “oficiosa” para referirse a la citada tecnología.

Dicho lo anterior, parece lógico pensar que la 4K constituye una opción cualitativa de auténtico lujo para que el Cine en Casa llegue a una nueva dimensión al mejorarse drásticamente la definición y la resolución de los detalles, a la vez que las exigencias del nuevo formato hace que también el contraste y la naturalidad y riqueza de los colores puedan alcanzar unos niveles de excelencia sin precedentes en un entorno doméstico.

Dentro de los dispositivos de visualización de imágenes compatibles 4K actualmente disponibles son sin lugar a dudas los videoproyectores los que mejor reflejan el potencial inherente a dicho sistema (aunque con permiso de algunos televisores –eso sí, carísimos- con pantalla de 85 y más pulgadas de diagonal) a la hora de brindar imágenes verdaderamente cinematográficas.

¿Qué elementos diferencian a un videoproyector 4K de uno “Full HD”?

Sobre el papel, en lo conceptual, se podría decir que ninguno o bien pocos con respecto a sus homólogos “Full HD”. Sin embargo, en la parte formal, cuantitativa, es evidente que la necesidad de trabajar con señales mucho más complejas, en el sentido de que estamos hablando de flujos binarios muy potentes –del orden de gigabits por segundo- impone su ley porque obliga a utilizar electrónica de gestión y procesado de una sofisticación mucho mayor.

En este sentido, hay que tener en cuenta que, al igual que los contenidos “Full HD” almacenados en soportes como el Blu-ray Disc, los contenidos 4K se presentan en un formato fuertemente comprimido porque una película de 2 horas codificada en el antes mencionado DCI ocuparía, en versión “lineal”, es decir sin comprimir y a 30 cuadros por segundo, nada menos que 55 terabytes, una cifra muy poco “práctica” y absolutamente inmanejable en el contexto del ocio audiovisual doméstico, por lo menos con las tecnologías disponibles en la actualidad.

Esto nos conduce a otro de los elementos fundamentales en todo videoproyector 4K: la necesidad de disponer de una circuitería que trate en tiempo real los errores –parásitos, artefactos- asociados a la codificación de vídeo empleada –H.264 y, más recientemente, H.265- para que tanto los contenidos 4K nativos como los de resolución inferior –procedentes de BD, “streaming” de Internet, DVD o TV, entre otros- escalados a 4K sean eliminados y la imagen final desfile por la pantalla con fluidez a la vez que exhiba la máxima nitidez y la máxima riqueza cromática.

Los videoproyectores 4K también deben, por las razones antes apuntadas, incorporar una óptica de muy alta precisión y baja dispersión ya que de la misma se espera la capacidad de reproducir la brutalmente superior resolución, léase capacidad para resolver detalles muy sutiles, permitida por la definición 4K.

Esto nos lleva a lentes complejas fabricadas con unos parámetros de calidad decididamente profesionales y por lo tanto unos precios necesariamente elevados. En lo que respecta al dispositivo de generación de imágenes, en el ámbito doméstico la solución de más alto nivel disponible es la SXRD de Sony, un tipo de matriz cuyo funcionamiento interno se sitúa a medio camino entre los esquemas reflectante tipo DLP y los transmisivos basados en LCD con el fin de reunir las ventajas de ambos.

Todos los videoproyectores 4K de Sony, desde el monumental y elitista VPL-VW1100ES hasta el recientemente presentado y mucho más asequible VPL-VW300ES, pasando por el versátil e igualmente exclusivo VPL-VW500ES, están equipados con matrices -tres, una para cada color primario- SXRD, acrónimo de “Silicon X-tal Reflective Display” o “Dispositivo de Visualización Reflectante de Cristal de Cuarzo y Silicio”, con definición nativa 4K, lo que les permite reproducir todo el potencial de los contenidos grabados originariamente con dicha resolución.

Así, en el VPL-VW100ES tenemos tres de las citadas matrices SXRD de 0’74” de diagonal que constituyen el corazón del aparato, sin duda un logro tecnológico incontestable y una excelente demostración de que los ingenieros de Sony siguen siendo capaces de fascinar, aunque para ello se aprovecharan de la experiencia acumulada por la firma japonesa en el campo del muy exigente cine digital profesional.

De las citadas matrices hay que destacar el muy reducido tamaño de los píxeles que las constituyen (4 um de lado contra los 7 um de los diseños “convencionales”) y la todavía menor distancia entre píxel y píxel, parámetro este último fundamental en la “suavidad” de las imágenes proporcionadas por el sistema SXRD. Por otro lado, las mejoras en la estructura física de los paneles han hecho posible no sólo incrementar la reflectividad sino también reducir el tiempo de respuesta (que se sitúa en 2 ms) mientras que el perfecto alineamiento de aquéllos tiene como consecuencia una convergencia ultraprecisa de las señales generadas por cada uno (colores primarios rojo/R, azul/B y verde/G).

A ello hay que añadir un la última generación del sofisticado “iris” desarrollado por Sony para sus videoproyectores, que permite –simulando el comportamiento del iris del ojo humano- aumentar de manera drástica la relación de contraste. Otro de los elementos más vistosos de VPL-VW1100ES es que la combinación de sus paneles 4K con electrónica de procesado digital de señal ultrapotente permite reproducir una paleta (“gamut”) de colores muy superior a la de la “HD” tradicional, en concreto el establecido por la normativa DCI (que es la que rige en el cine digital “pro”) para las imágenes animadas y el Adobe RGB para el caso de las imágenes fijas (fotografías).

También la óptica empleada (con lente de tipo “ARC-F”/”All-Range Crisp Focus”) ha sido especialmente creada para este soberbio videoproyector 4K; combinada con una lámpara UHP de alta potencia y alto equilibrio espectral permite generar unas imágenes fabulosamente definidas y luminosas. La potencia de la electrónica interna del VPL-VW1000ES no se detiene en los elementos que configuran su sistema de generación de imágenes sino que va mucho más allá. Es el caso del esquema de “suavización” “Motionflow” o el “superescalador” hasta resolución 4K “Reality Creation”, que permite dar una nueva vida a los contenidos procedentes de discos Blu-ray tanto 2D como 3D.

Además, el Sony puede visualizar imágenes en cualquier formato (2.35:1 incluido, sin necesidad de incorporar carísimos accesorios externos) y memorizar la opción elegida para cada contenido, a la vez que la posibilidad de desplazar la óptica un 31% en el plano horizontal y un 80% en el plano vertical proporciona al usuario amplias ventajas en términos de instalación en espacios “sensibles”.

Esta filosofía se aplica a los más asequibles VPL-VW500ES y VPL-VW300ES, convertidos por méritos propios en los videoproyectores 4K más interesantes del mercado mundial gracias también a su excepcional relación calidad/precio.

Con respecto a la conectividad, el formato más atractivo para trabajar en 4K es el nuevo HDMI 2.0 por cuanto es compatible con señales en dicha resolución a 60 cuadros por segundo mientras que el más conocido HDMI 1.4 soporta también imágenes 4K/UHD aunque sólo hasta 30 cuadros por segundo.

Pese a la actual carencia de contenidos 4K, no hay que olvidar que todas las películas se graban originalmente en dicho formato o incluso con mayor resolución. Por otro lado, la industria se ha puesto en marcha para que más pronto que tarde se disponga de contenidos 4K vía “streaming”… de ahí la importancia de disponer de una conexión de banda ancha robusta por un lado y del empleo de una codificación más eficiente (la antes mencionada H.265) que facilite el transporte de tamaño flujo de datos a partir de los canales actualmente disponibles. En consecuencia, la videoproyección 4K puede considerarse sin ninguna duda como la “vía real” para llevar el Cine en Casa hasta sus más elevadas cotas de excelencia, a la vez que la tecnología que incorporan los videoproyectores ya disponibles les permiten revitalizar también contenidos “Full HD”.