30 años de pasión por la música
El pasado día 27 de marzo tuvo lugar en Vicenza, una próspera ciudad de 120.000 habitantes situada en el refinado nordeste de Italia, la celebración del 30º aniversario de la fundación de Sonus faber, una marca que ha sabido mantenerse como pocas en la cúspide de la reproducción sonora sin compromiso. En línea con la tradición de excelencia en las artes y la industria que caracteriza desde hace siglos la filosofía vital de una de las zonas más creativas del mundo, Sonus faber quiso celebrar tan señalada efemérides de un modo muy especial y, a la vez, hacerlo a su manera: diferente, exquisita. No fue una celebración como las demás porque el potente Fine Sounds Group, al que pertenece Sonus faber (junto con marcas tan representativas del audio High End como Audio Research, McIntosh y Wadia Digital) quiso darle una significación especial. Para ello, invitó a los máximos responsables de las empresas que distribuyen Sonus faber por todo el mundo, lo que significa que en Vicenza se dieron cita profesionales de países tan dispares como Estados Unidos, Rusia, China, Polonia, Taiwán, Noruega, Suecia, Corea del Sur, Japón, Alemania, Francia, Portugal, Reino Unido, Austria o España, así como un selecto grupo de periodistas especializados pertenecientes a los medios más prestigiosos. Todo ello durante tres días al completo, en los que se combinaron elementos lúdicos y profesionales en un ambiente que en todo momento fue muy cálido y relajado.

Dos eventos en uno para una celebración como pocas
La celebración en sí estuvo compuesta de dos partes claramente diferenciadas. Por un lado, el acto principal, extraordinariamente vistoso, en el que los máximos responsables de Fine Sounds Group glosaron la evolución de las diferentes marcas que forman parte del mismo para seguidamente concentrarse en la trayectoria de Sonus faber y concluir, a modo de apoteosis final, con la presentación del producto creado especialmente para celebrar el 30º de este nombre ya mítico de la historia del audio de alto nivel: una brutal, elegantísima e hipersofisticada puesta al día del legendario modelo Extrema, el recordado “supermonitor” de Sonus faber que vió la luz en 1991. Un producto de excepción para una presentación excepcional que tuvo lugar en un lugar sin parangón: la Villa Cordellina Lombardi, situada en las afueras de Vicenza. Una espectacular residencia del siglo XVIII perteneciente al prestigioso abogado veneciano Carlo Cordellina Molin, cuyo diseño fue obra de varios arquitectos con el fin de combinar el estilo único del mítico Andrea Palladio (a quien se deben, en el siglo XVI, algunas de las construcciones más emblemáticas de Vicenza y su zona de influencia) con los elementos barrocos de la época. Fue el salón principal de esta “villa” donde Mauro Grange (presidente de Fine Sounds Group), Paolo Tezzon (diseñador jefe de Sonus faber) y Flavio Cucuzza (responsable del diseño industrial) dieron a conocer las nuevas Sonus Faber Extrema, de las que se construirán únicamente 30 parejas.
Una exclusividad garantizada por el hecho de que el molde utilizado para la fabricación del recinto fue destruido en un acto simbólico protagonizado por el propio Mauro Grange en compañía de Paolo Tezzon y Flavio Cucuzza. También la denominación de la nueva Extrema es muy significativa al combinar el número 3 (“tre” en italiano) con un 0 en la zona inferior para indicar que con ella se celebra el 30º aniversario de Sonus faber.La nueva Extrema puede considerarse una evolución muy meditada y radical, “extrema”, del modelo original, con el que guarda claras similitudes conceptuales (sigue siendo un monitor “compacto”), pero del que está a años luz en términos de tecnología empleada tanto en los materiales como en los componentes.
Nuevas Sonus Faber Extrema
A grandes rasgos, puede decirse que la Extrema “30º aniversario” es un prodigio de sofisticación y buen gusto, con un chasis cuyo elemento clave es un “esqueleto” materializado en una estructura monocasco (“monocoque”) de fibra de carbono (idéntica a la empleada en los chasis de los automóviles de F1) y, por tanto, sin juntas ni fijaciones de ningún tipo y que aporta una rigidez sin precedentes.Al citado esqueleto se le suman varios revestimientos, empezando por la aleación de aluminio de grado aeroespacial del panel frontal que soporta los altavoces y terminando por los paneles formados por varias capas de diferentes maderas naturales (a fin de minimizar las resonancias) que, combinando disposición “stealth” (aristas agresivas para evitar difracciones) y supresión de caras paralelas, logran constituir un recinto absolutamente neutro. La segunda parte de la Sonus Faber Extrema la encontramos en una configuración de altavoces que imita a la del modelo original pero con una revolución tecnológica de por medio: tweeter y “midwoofer” de muy alta resolución y capacidad dinámica en el panel frontal y radiador de graves pasivo en el panel posterior. Todo ello “dirigido” por un filtro divisor de frecuencias de orden muy bajo con el fin de optimizar la linealidad de la fase y explotar a fondo las excepcionales posibilidades de los mencionados transductores, tanto con conexión en monocableado como
bicableado. La calidad de fabricación y de los acabados de la Extrema es, como
corresponde a un producto único, de otro mundo.

Segundo acto: la escucha… visita a fábrica incluida
El día siguiente del evento principal, es decir, el viernes 28, estuvo consagrado a la parte más “de trabajo”, por decirlo de algún modo. Un día muy completo que combinó a partes iguales turismo por la mañana y sesiones de escucha más visita a la fábrica de Sonus faber por la tarde. Todo ello amenizado por la deslumbrante presencia física de un ejemplar del muy elitista (1’2 millones de euros) superdeportivo Pagani Huayra, cuyo sensacional equipo de sonido diseñado por Sonus faber saludó a todos los presentes con una increíblemente musical “interpretación” del Concierto para Piano y Orquesta Nº5 de Beethoven. A continuación visitamos la fábrica en sí, dividida en un despacho de I+D con cámara anecoica incluida contiguo a la sala de escucha, otro para diseño industrial (el “territorio” de Flavio Cucuzza) y la sala de montaje/producción propiamente dicha. Tuvimos la misma percepción, las mismas -y excelentes- vibraciones que en anteriores visitas, aunque la entrada de Sonus faber en Fine Sounds se hacía notar en la mejora de varios aspectos técnicos de las instalaciones.Allí pudimos ver una pareja de Aida listas para ser enviadas a sus afortunados compradores. Y también constatar que el espíritu de la marca italiana se mantiene intacto: todo, absolutamente todo, se lleva a cabo de manera completamente artesanal, aunque con cada “subsistema” –altavoces, filtros- previamente evaluado para que haya la máxima uniformidad entre unidades en lo concerniente a las especificaciones técnicas.En la nave principal pudimos ver también una zona dedicada en exclusiva a las avanzadas y bellísimas electrónicas de última generación de Wadia Digital, con varias unidades en proceso de evaluación.



Añadir nuevo comentario