Pro-ject RPM 9: seducción austriaca
Alta Fidelidad - Junio 2003 - Banco de Pruebas - Salvador Dangla

La verdadera tormenta de pasión existente por el disco de vinilo en la órbita de influencia de Alemania ha hecho que sea el centro de Europa la cuna de algunos de los fabricantes más sobresalientes tanto de giradiscos como de sus complementos “naturales”, es decir brazos y cápsulas de lectura. Uno de estos fabricantes es la austríaca Pro-ject, que ha conseguido sorprender a propios y extraños con una gama de giradiscos pensada para quienes acaban de descubrir un soporte oficialmente muerto y enterrado.
¿Qué significa esto? Pues que sus productos están destinados a los más jóvenes, es decir a generaciones completamente “digitalizadas” en lo que a reproducción de la música se refiere y que bien por romanticismo, rebeldía o sencillamente para recordar en casa sus sesiones de discoteca han descubierto en el vinilo una inesperada fuente de placer espiritual. Como consecuencia de ello, el punto de partida de la gama de Pro-ject se sitúa en un nivel de precio extraordinariamente abordable sin que ello implique realizar sacrificios inaceptables en términos de calidad musical. Además, en todos los modelos se detecta un excelente cuidado por la calidad fabricación y los acabados, a lo que hay que añadir el muy significativo hecho de que la firma también diseña y comercializa dos atractivos brazos de lectura.
El RPM 9 es en estos momentos el no va más de Pro-ject. El aspecto de su diseño externo que llama primero la atención es la forma de la base que sustenta el plato, una placa de MDF (material muy utilizado en la fabricación de cajas acústicas) en forma de triángulo en cuyos vértices se enroscan tres pies diseñados específicamente para absorber rápidamente cualquier vibración de origen mecanoacústico. Especialmente imponente es el plato, un diseño de material acrílico (aspecto externo de vidrio esmerilado) de gran neutralidad acústica cuyos 3’5 kilos de peso garantizan una buena inercia esencial para que la rotación del disco sea lo más estable posible y a la vez una rápida absorción de todo tipo de vibraciones. A ello ayuda sustancialmente el imponente y masivo prensador que se suministra de serie, ya que contribuye de manera muy eficaz a que la “conexión” física entre disco y plato sea perfecta y por tanto se minimice la generación de señales molestas inherente a los muchos discos alabeados.
También el crítico dispositivo de giro ha sido objeto de las atenciones de los ingenieros de Pro-ject, estando el centro de la rotación situado en una bola de cerámica fijada en la punta del árbol de acero inoxidable montado en el chasis. Conocida con el nombre de cojinete invertido, esta compleja construcción tiene la ventaja de permitir que la superficie del centro del rotación esté situada exactamente en el mismo nivel que la fuerza lateral aplicada por la correa de tracción.
Otro aspecto relevante del RPM 9 es su obsesión por desacoplar mecánicamente el motor y el plato giradiscos propiamente dicho. Así, no sólo el motor se ubica en un bloque físicamente separado sino que para conseguir un nivel de aislamiento adicional descansa sobre otra pieza en la que encaja perfectamente que a su vez está desacoplada de su correspondiente punto de apoyo.
Finalicemos con el que probablemente es uno de los elementos diferenciadores clave del Pro-ject: el brazo de lectura. Construido íntegramente en fibra de carbono material bien conocido por su enorme rigidez y su carácter antirresonante y con un perfil cónico, incorpora un ajuste muy preciso tanto del empuje vertical como horizontal (mediante un contrapeso fijado a un pequeño eje ranurado con ayuda de un finísimo cable de nylon) y puede aceptar una extensa gama de cápsulas fonocaptoras.