Pantallas Mahler de Vienna Acoustics
Robert Deutsh - Stereophile - Abril 2000
¿Cómo diferenciar un amante del sonido de una persona normal? Bien, si le das una lista de nombres como "Haydn, Mozart, Bach, Beethoven y Mahler", la persona normal puede que responda "Compositores".
El amante del sonido es probable que responda "Pantallas de Vienna Acoustics". En cualquier caso, esta es mi asociación cuando veo estos nombres, lo que puede darles una idea de mi estado de "normalidad".
Pero tengo una buena razón: hace tres años, revisé el modelo "Mozart" de Vienna Acoustics (Stereophile , Enero de 1997) y estoy familiarizado con la pequeña de dos vías, la Haydn; el modelo siguiente, ya de suelo, la Bach; y la Beethoven, hasta hace poco lo mejor de la línea Vienna.
Todos estos modelos se siguen fabricando, pero por encima del modelo Beethoven ahora hay otra pantalla: la Mahler. Los musicólogos (y, si se le pudiera preguntar todavía, el mismo Ludwig van) pueden cuestionar situar la Mahler por encima de la Beethoven, pero tiene sentido si se considera el tamaño relativo de las orquestas precisadas por la música de estos compositores. Considero la música de Gustav Mahler poderosa, pero cuando escuché las pantallas Mahler de Vienna Acoustics en HI-FI-1999, me impresionó tanto que comencé el proceso de conseguir un par para revisarlos.
Descripción y diseño
Esta es una pantalla exquisita. Como amantes del sonido, dedicados a la búsqueda de una alta precisión y musicalidad en la reproducción del sonido, puede que proclamemos que la calidad del sonido es lo único importante. Pero el hecho es que las pantallas son objetos en la sala de escucha o de estar a los que tienes que mirar incluso cuando están en silencio- la apariencia puede ser un factor determinante de satisfacción global. La cabina esbelta, inclinada hacia atrás y el acabado brillante (en palo-rosa en los ejemplares revisados) es elegante sin ser recargada.
Para ser una pantalla completa, la Mahler es de un tamaño modesto, con una base relativamente pequeña y un panel frontal estrecho, así que es más probable que se integre en la decoración de la habitación que la domine.
De acuerdo con John Hunter de Sumiko (el importador en los E.E.U.U), el diseño de las Mahler empezó con el altavoz de medios Scan-Speak 7'', que era considerado por muchos entendidos en altavoces como lo mejor de su clase. Este altavoz puede cubrir una amplia gama, y conozco algunos diseños en los que se usa para cubrir tanto las bajas frecuencias como la gama media (Scan-Speak lo llama un "mid/woofer"). Sin embargo, el diseñador de Vienna Acoustics, Peter Gansterer, piensa que utilizarlo para reproducir toda la gama baja podría resultar en una transparencia y dinámica distorsionadas, así que, después de muchos experimentos (¡ John Hunter dice que participó en sesiones de escucha que implicaban 73 cambios iterativos!), se seleccionó 70 hz. como el límite inferior para los altavoces de la gama media. El altavoz inferior tiene un filtro cuya respuesta decae por encima de 200 hz., usando un simple lazo de 6dB , con puntos adicionales de filtraje en 400 hz.(12 dB./octava) - un sistema que pretende producir una transición suave hacia el agudo. El otro altavoz de gama media está filtrado hacia el tweeter a 3.6 Khz, de manera que cubre un alcance de 5 octavas y media. Cada altavoz de gama medio está en su propia subcabina sellada.
El bajo inferior es reproducido por dos woofers Eton laterales, un cono de nido de abeja de fibrocarbono, preferido por Peter Gansterer por su rigidez y velocidad. Cada woofer tiene también su propia subcabina, con paredes no paralelas y bass-reflex. Los woofers son filtrados a partir de 50 hz., de nuevo a 100 hz. y otra vez a 200 Hz.
El tweeter es una variante de Scan- Speak D-29 1.2'' de cúpula de seda, conocido por su suavidad y "sedosidad". Para asegurarse de que el tweeter no sufre ninguna alteración por las vibraciones de la cabina, está montado con silicona, inyectada en el rebaje de la cabina. Esto hace que el tweeter "flote" con efectividad, sin conexiones mecánicas rígidas una ingeniosa pieza de ingeniería. El filtro utiliza componentes de alta calidad, incluyendo un condensador alemán MKP Select, elegido porque era el que mejor sonaba en los tests de audición. La Mahler dispone de un par de terminales de conexión, puesto que a Peter Gansterer no le gustan los bicableados (ni los tricableados). Un pequeño conmutador permite atenuar la respuesta del tweeter de 6 dB por encima de 6 Khz.; otro interruptor selecciona un énfasis de bajo de 2 dB por debajo de 50 Hz.
La Mahler descansa sobre un plinto que no llega hasta la parte delantera, dándole a la pantalla una apariencia "flotante" mientras mantienen la estabilidad estructural. La Mahler está provista de tres conos de metal con rosca para mejorar la estabilidad. Estos conos están perfectamente fabricados, pero sólo miden 5/8'' y no penetran la alfombra y el acolchado de mi habitación de escucha. Acabé usando conos alemanes de Acoustic, que tienen puntas más largas y afiladas. La cabina en sí misma está fuertemente reforzada, con paneles delanteros y traseros de 2.5''. El chapado (además de en palo-rosa, la Mahler está disponible en haya "llamas de la playa", así llamado por el dibujo en forma de llama dentro de la madera) está combinado y escogido a mano por el mismo Peter Gansterer, que asigna un lugar preciso para cada panel de chapa.
Configuración
Es muy habitual por parte de los representantes de los fabricantes de pantallas visitar a los periodistas de Stereophile para ayudarles en la mejor ubicación de los altavoces que se están revisando. Algunos lectores cuestionan lo apropiado de semejante práctica ("¡Jim Thiel no se va a pasar a ayudarme a colocar mis pantallas!), pero pienso que esta práctica equivale al servicio normal posventa que cualquier cliente debería recibir del distribuidor autorizado de un equipo de audio de Alta Gama.
Además, es justo que los fabricantes/ diseñadores tengan una oportunidad de asegurarse que sus productos funcionan como se pretendía. Por supuesto, los críticos deben tener cuidado durante estas visitas de no dar pistas sobre lo que piensan del funcionamiento del producto, pero el curso obligatorio que los periodistas de Stereophile reciben de la Academia Internacional de Póker ayuda en estos casos.
En el caso de las Mahler, el ayudante era John Hunter, conocido por su experiencia en configuración y que conocía mi sala de audición por su visita mientras realizaba la crítica de las Mozart. Estaba muy confiado en que podría colocar las pantallas de manera óptima en una media hora - una estimación que se convirtió en varias horas de trabajo. Moviendo la cabeza y, de vez en cuando, murmurando "Una habitación difícil...", Hunter escuchó, movió las pantallas, escuchó de nuevo, las orientó hacia el punto de escucha , ajustó el ángulo vertical, quitó el conjunto de RoomLenses que suelo tener en la habitación y luego volvió a colocarlos otra vez. Finalmente, estaba satisfecho con el sonido.
Normalmente ubico las pantallas de manera que formen como mínimo un ángulo de 60º respecto al punto de escucha, y dirigidas hacia el oyente. La configuración de John proporcionaba un ángulo mayor, con las pantallas más cerca de las paredes traseras y laterales de lo normal y los woofers de cara a las paredes laterales. El resultado era una gran escena sonora, con una tremenda profundidad y un bajo muy poderoso. El sonido era impresionante, pero después de que Hunter se fuera, empecé a notar que el bajo era demasiado poderoso, desequilibrando el balance. Empecé a moverlas otra vez, probando por mi cuenta, intentando preservar la escena de sonido mientras conseguía un mayor control sobre el bajo. Unas cuantas pruebas informales en el sitio de escucha con el Test del CD3 de Stereophile y el medidor de RadioShack SPL revelaron un pico de unos 9 dB en la región de 50 Hz. Había observado picos similares con otras pantallas en esta habitación, pero no hasta tal punto. (La respuesta más suave de un bajo en mi habitación había sido con los Dunlavy SC-IV/As, lo que es probablemente una función de su configuración de woofer superior e inferior).
Para controlar el bajo, probé toda clase de trucos: rellenar uno o los dos puertos bass-reflex que enfocaban hacia atrás con calcetines enrollados (lo que redujo la extensión del bajo, pero no el pico); colocar ASC Tube Traps en las esquinas (lo que redujo el bajo medio, en las escala de 200 hz.); probar diferentes conos/puntas (sin efecto); cambiar los altavoces derecho e izquierdo de manera que los woofers apuntaran hacia el interior (con una distorsión de la extensión del bajo, pero con poco efecto sobre el pico), añadir tres RoomLenses formando un ala por detrás de cada altavoz y una cerca de la pared entre los altavoces (la Mahler está provisto de una rejilla protectora frontal extraíble y la quité). El altavoz de gama media de cada pantalla estaba a 58 cm. de la pared trasera y a 51 cm. de la pared lateral (todas las medidas están tomadas desde el cono del altavoz de gama media), la configuración de los altavoces a lo largo de el lado de 16' de mi habitación de 16 x 14 x 7,5'. El ángulo incluido era de unas 70º; las pantllas estaban "toed-in" de manera que apuntaban casi (pero no demasiado) al punto de escucha. El pico del bajo todavía estaba ahí, pero su amplitud desde la posición de escucha se redujo en 2-3 dB. Moviendo la silla hacia adelante respecto a su posición habitual, casi pegada a la pared llevó a una reducción de 2 dB más del pico del bajo, pero distorsionó el foco central, así que la volví a colocar más atrás.
Tenía varios amplificadores a mano para las Mahler, incluyendo un Rotel RB-1090, un Bryston 9B-ST, un Thule PA250B, y un par de Krell FPB 350 Mc (el primer descendiente del FPB 250 Mc, revisado por Larry Greenhill en Junio de 1998). Las pantallas revelaban perfectamente las diferencias de sonido entre las etapas de potencia, siendo las KRELL substancialmente mejores que cualquiera de los otros.
Sonido
La Mahler da lo mejor de sí mismo cuando reproduce música sinfónica a gran escala, big-band jazz, ópera y musicales. Los desafíos al reproducir este tipo de música son formidables: la pantalla ha de ser capaz de mantener los instrumentos individuales y rasgos vocales mientras permite la fusión característica del sonido real y, además, mantener la compostura en los niveles altos que subrayan los componentes individuales de las pantallas. Cuando el nivel general sube, hay una tendencia por parte de los altavoces a perder los detallas sónicos y, por parte del sonido, a adquirir una cualidad "tirante", como un cantante que intenta producir un gran sonido que está más allá de sus capacidades para alcanzarlo con comodidad.
La Mahler fue capaz de reproducir niveles muy altos con comodidad y suavidad, manteniendo el nivel de detalle que era característico de los niveles más bajos de reproducción. La Mahler sobrepasó cualquier otra pantalla que yo haya revisado nunca en su habilidad de reproducir niveles muy altos sin sonar "tensa". La Dunlavy SC- IV/A, mi referencia durante mucho tiempo en cuanto a pantallas, empieza a perder foco y adquirir un cierto "filo" a niveles en los que la Mahler todavía sonaba perfectamente. El SC- IV/A es una pantalla muy fina, y si habitualmente escuchas a niveles moderados, el techo dinámico más alto de las Mahler puede no ser muy importante. La mayoría de las veces que escucho es a niveles más bien bajos, pero de vez en cuando me gusta dejarlos sonar. En esos momentos, yo podía escuchar con la certeza de que mis oídos se rendirían antes que las pantallas.
En niveles más normales, la capacidad dinámica excepcional de las Mahler era evidente en su comunicación del flujo y reflujo sutil de la música y en su habilidad para seguir picos fugaces. La nueva versión de La Bohème (Londres/Decca 466 070-2) parece haber sido grabada expresamente para probar las capacidades dinámicas de un sistema. Roberto Alagna y Angela Gheorghiu a toda velocidad al final de "O Soave Fanciulla" producen un sonido excitante, poderoso, y el maestro Riccardo Chailly mantiene un ritmo trepidante en la escena del Café Momus. Las Mahler lo tuvieron todo bajo las riendas y mantuvieron el ritmo y los ascensos en los picos dinámicos. Los fans de la ópera a los que les guste escucharla a alto volumen amarán estas pantallas.
Junto con esta sensación de libertad dinámica producen una gran sensación de apertura, transparencia, con las pantallas apartándose del medio como fuentes aparentes de sonido, dejando sólo la música detrás. Las pantallas fueron capaces de crear un sonido escénico de una excepcional amplitud y profundidad, con un detalle de las imágenes instrumentales y vocales que rivalizan con los Dunlavy SC-IV/As. Para comprobar la precisión de la formación de profundidad de las Mahler, puse Best of Chesky Jazz and More Audiophile Tests, Volume 2(Chesky JD69), que tiene unos chasquidos grabados en un estudio muy grande, a diferentes distancias del micrófono. Con la mayoría de las pantallas, las diferentes distancias respecto al micrófono se mantienen audibles hasta quizás 75 cm, sonando el chasquido muy similar a 90, 105 y 120 cm. . Sin embargo, con las Mahler, el sonido del chasquido seguía alejándose en la distancia hasta el límite de grabación. En el "General Image and Resolution Test" (pista 47) la gente pasea por la habitación, con una ilusión plausible de que pasan por detrás de la persona que escucha. La altura del escenario fue proyectada a una altura algo por encima de los altavoces, que es justo como a mí me gusta.
El término "balance tonal" es un término adecuado, en el que la cualidad tonal de las pantallas representa una especie de acto de equilibrio, con muchas oportunidades de equivocarse. No hace falta ni decir que una pantalla no debería enfatizar ninguna parte de la gama de frecuencias, pero la consideración de la respuesta de frecuencia en el eje sólo es el primer paso en el diseño de un altavoz que suene como la realidad. Ciertamente hay algunos altavoces que tienen una respuesta de frecuencia en el eje muy plana, pero otros aspectos de su rendimiento (es decir, irregularidades de la respuesta polar, resonancias retrasadas, distorsiones no lineares) hacen que suenen artificiales, más como artilugios mecánicos y menos como la música en vivo. El diseñador hábil equilibra todos los aspectos del resultado de un altavoz que puedan tener influencia sobre su sonido; sin dejar de lado argumentos como la "precisión" objetiva, siempre hay un grado de subjetividad en hacer estas elecciones de diseño, como de hecho también la hay en la evaluación por parte del que escucha los resultados.
Describir las Mahler como poseedoras de un balance tonal "musical" - que es como yo lo describiría- no es implicar que deliberadamente se desvíe de la neutralidad tonal absoluta, sino que las elecciones hechas por el diseñador sirven a la música, a la vez que se mantienen en el ideal de "alta fidelidad". Los instrumentos y las voces reproducidos por las Mahler suenan prácticamente como en la vida real, con un mínimo de artefactos mecánicos para recordarme que estaba escuchando una reproducción. El equilibrio de la gama media era casi ideal: ni excesivamente echado para atrás ni justo en mi cara. El final superior era suave y extendido, quizás desviándose ligeramente de la absoluta neutralidad en la dirección de la dulzura, haciendo más fácil escuchar lo que de otra manera serían CDs de sonido duro. Las Mahler también consiguieron superar la difícil trampa de dotar de alta resolución a los detalles musicales sin sonar clínicos o excesivamente analíticos.
La reproducción de voces con sonido natural tiene una gran prioridad para mí y ésta es una de las características más logradas de las Mahler. Una grabación que había estado escuchando mucho últimamente es A Christmas Survival Guide (Car-Jam 2die 99032, disponible en www.Car-Jam.com), un recopilatorio de canciones de Navidad - algunas tradicionales, otras agudamente satíricas- agrupadas con una historia que parodia los manuales de autoayuda. Incluye algunos de los mejores de Broadway como Christiane Noll, Marin Mazzie, Alice Rippley y Emily Sklinner. Escuchando este CD tuve una fuerte sensación de estar escuchando un facsímil de cómo sonarían estos cantantes en vivo, la cualidad distintiva de cada voz preservada con un mínimo de resonancias mecánicas.
Como se reseñó en Configuración, la optimización de la respuesta de las bajas frecuencias de las Mahler en mi habitación de escucha fue una tarea difícil y sólo fui capaz de reducir, no de eliminar, un pico en la región de 50 hz. Sospecho que el problema era en gran parte - quizás por entero- una función de las ondas de frecuencia que son una característica de la habitación. Subjetivamente, el pico del bajo generalmente no era intrusivo y a veces dotaba al sonido de una riqueza que era muy bienvenida. Pero ocasionalmente - con cuerdas de bajo o guitarras de bajo grabadas de modo enfatizado - el bajo podía resultar descomunal o no lo idealmente ajustado. Mi habitación de escucha es pequeña; las Mahler pueden ser una mejor elección para una habitación más grande, donde las pantallas pudiesen ser colocadas más lejos de las paredes laterales y trasera y seguir teniendo un escenario de sonido amplio. Pero incluso en mi habitación, que no es la óptima, la extensión y energía del grave de las Mahler eran impresionantes, alcanzando los 20 Hz con la autoridad que es característica de los subwoofers y las pantallas gigantes.
Conclusión
Los objetivos establecidos por Vienna Acoustics al diseñar las Mahler era producir, en un envoltorio razonablemente compacto una pantalla sin compromiso capaz de reproducir música en una escala completamente convincente y capaces de transformar la habitación de escucha y transportar al que escucha. En mi opinión han conseguido alcanzar muy satisfactoriamente dichas metas.
Sigo teniendo algunas dudas respecto a la suavidad de los bajos de las Mahler - un problema que puede ser debido en su mayoría, sino completamente, a la interacción con mi habitación de escucha- pero en cualquier otro aspecto la actuación de las Mahler es una obra de arte. Además de tener todas las características que los amantes del sonido quieren en un altavoz - balance tonal neutral, imagen precisa, capacidad dinámica alta- las Mahler tiene la capacidad que quizás es más importante para la satisfacción a largo plazo: la habilidad de sonar "musical" y proveer una experiencia auditiva muy gratificante con fuentes que varían ampliamente en calidad. El hecho de que el altavoz sea lo suficientemente compacto como para no dominar el entorno visual es un bonus que se agradece.
Las Mahler usa componentes de la más alta calidad y su apariencia se mejora con un acabado de los "cabinets" que sólo se encuentra en muebles muy caros. Se me ha dicho que los costes de los materiales y la mano de obra son tales que el precio de venta solo representa un margen de beneficios menor que el habitual para el fabricante y el distribuidor y no lo dudo. De todas maneras, en mi cartilla, 10.000 $ sigue siendo un montón de dinero por unos altavoces, pero para aquellos que puedan permitírselo, las Mahler representan una reproducción sobresaliente.