Elemento último de todo sistema de Cine en Casa, la pantalla de proyección tiene una importancia fundamental en el resultado final de todo sistema de visualización de imágenes basado en un videoproyector, hasta el punto de determinar la calidad final del conjunto.
Es, en cierto modo, lo que sucede con las cajas acústicas en la parte de sonido, aunque la condición mucho más discreta de las pantallas de proyección hace que a menudo muchos usuarios subestimen su valor. Y, sin embargo, parece lógico pensar que a la hora de constituir un sistema de Cine en Casa en el que el dispositivo de visualización es un videoproyector, la pantalla desempeña un papel fundamental a la hora de obtener unas imágenes lo más fieles posibles al original en parámetros como la luminosidad, la colorimetría o la definición.

Unos parámetros cuya importancia se va haciendo más crítica a medida que la calidad y las dimensiones de la imagen final aumentan: no es lo mismo visualizar un DVD en una pantalla de 100 pulgadas de diagonal que un Blu-ray Disc en una de 150 pulgadas o una grabación en Definición Ultra Alta (UHD o 4K) en una de 200, a la vez que también es fundamental determinar la relación de aspecto (formato físico de la pantalla… buzón, panorámica, etc.).
Por lo tanto, a la hora de seleccionar nuestra pantalla de proyección deberemos tener en cuenta estas observaciones con el fin de integrarlas en el contexto de las características físicas del espacio en el que tenemos instalado nuestro sistema de Cine en Casa.
Así, hay que saber en primer lugar que el tamaño de la pantalla, es decir su anchura y su altura, estará limitado por las dimensiones de la pared en la que planeamos instalarla. Esta ubicación debería permitirnos disponer del espacio suficiente en cada lado de la pantalla para que las cajas acústicas pudieran situarse cerca de la misma y a la vez estar separadas un mínimo de medio metro de las esquinas de la sala.
Por su parte, la sala debería ser lo suficientemente profunda para que el usuario pudiese sentarse a una distancia razonable de la pantalla y por lo menos a un metro de la pared trasera. ¿A qué distancia de la pantalla deberíamos sentarnos? Las recomendaciones más aceptadas en lo que a los ángulos de visionado óptimos en sistemas de Cine en Casa hablan del rango comprendido entre 30 y 40 grados.
El ángulo de visionado es aquel que permite al usuario abarcar toda la pantalla desde el extremo izquierdo hasta el extremo derecho de la misma. Con ángulos más grandes, la imagen será más impactante y espectacular pero también más irregular en lo que respecta a su iluminación.
También será más propensa a revelar las imperfecciones y los artefactos (parásitos) de la imagen, lo que por otro constituye un problema particular con las fuentes de definición estándar.


Cuantifiquémoslo: considerando que A es la anchura de la pantalla, la distancia en la que deberíamos sentarnos si el ángulo de visión es de 30 grados es de 1’86A mientras que en el caso de un ángulo de 35 grados es de 1’58A y en el caso de uno de 40 grados es de 1’36A. Si la única medida de la que disponemos es la de la diagonal (para una pantalla con relación de aspecto 16:9, que es la más utilizada; recordemos también que existen otras relativamente comunes como la 4:3 y la 21:9), la anchura se puede calcular multiplicándola por 0’87.
Resulta muy recomendable elegir la distancia al punto de visión basándose en las limitaciones de la sala y en la distancia a la que nos interese estar de las cajas acústicas principales (se da por supuesto que el panel frontal de dichas cajas está situado en el mismo plano que la pantalla).
Por ejemplo, si la distancia al punto de escucha es de 4 metros y el ángulo de visionado que nos interesa es 40 grados, la pantalla debería tener unos 2’9 metros de ancho. Otro elemento que hay que tener en cuenta es que las lámparas de proyección pierden fuerza con la edad.
A efectos prácticos, y teniendo en cuenta las dimensiones de los espacios domésticos estándar, una anchura comprendida entre 2 y 2’5 metros es probablemente la mejor opción para el caso de que se opte por adquirir un videoproyector de precio asequible (los fantásticos diseños de la potente Optoma, sin ir más lejos) aunque, por supuesto, si nos podemos permitir el lujo de acceder a un modelo de High End (como por ejemplo el VPL-VW1100ES o el VPL-VW500ES de Sony, ambos con resolución 4K nativa) se da por supuesto que disponemos de una sala dedicada o, en cualquier caso, de dimensiones generosas.
Por otro lado, no hay que perder de vista que una configuración perfecta para videoproyección exige disponer de un ambiente completamente oscuro para que podamos preservar las prestaciones por las que hemos pagado. La luz ambiental aclara las imágenes de un sistema de Cine en Casa de la misma manera que lo hace en nuestra sala cinematográfica favorita. Algunas pantallas están específicamente diseñadas para ser utilizadas con una determinada iluminación ambiental mínima siempre y cuando la misma no incida directamente sobre las mismas.
Dichas pantallas conllevan ciertas ventajas, aunque no hay que esperar que aporten ningún tipo de solución mágica. La única realidad es que nuestro videoproyector proporcionará unos resultados óptimos única y exclusivamente en una sala completamente oscura.
A la hora de adquirir una pantalla, hay otros elementos que considerar además del tamaño y el nivel de iluminación ambiental de la sala, siendo el primero de ellos la ganancia. Las pantallas son dispositivos pasivos, por lo que por sí mismas no tienen ganancia.
Sin embargo, tienen diferentes propiedades en lo que a reflectividad se refiere. Una pantalla con una ganancia de 1 proporciona la misma reflectividad en todas direcciones, lo que significa que perderemos muy poco brillo de la imagen cuando nos desplacemos hacia cualquiera de los lados de la misma.
Por su parte, las pantallas de alta ganancia tienden a focalizar una mayor proporción de su luz reflejada hacia el centro de la imagen. Esto incrementa el nivel de brillo para los espectadores que están sentados allí pero lo reduce para los situados en los lados. Además, una ganancia elevada puede tener como consecuencia el realce de una zona de visionado concreta y la reducción de la uniformidad de la imagen, por lo que debería reservarse para las pantallas de gran tamaño puesto que en ellas el brillo de la imagen constituye un factor fundamental).
Una pantalla con una ganancia de 1’3, y por tanto que proporciona un 30% más de brillo en la posición de visionado central que una de ganancia 1, constituye una opción segura y ampliamente aceptada por cuanto proporcionará un nivel de brillo razonable con cualquier videoproyector para Cine en Casa de tipo medio. Las ganancias más bajas pueden ofrecer unas prestaciones superiores en aspectos más sutiles pero requieren seleccionar cuidadosamente el videoproyector que utilicemos si deseamos un nivel de brillo cómodo para las imágenes visionadas, en particular con pantallas de gran tamaño.
Otro aspecto importante a considerar son las perforaciones, ya que ello comporta que algunas pantallas sean más o menos transparentes acústicamente. Utilizan un material de tipo entrelazado o repleto de microperforaciones para que el usuario pueda colocar la caja acústica central (o, si se tercia, todas las cajas frontales) delante de las mismas.

Aunque resulta evidente que tal opción es muy ventajosa para los diálogos que proceden directamente del centro de la imagen, tales pantallas tienen limitaciones en términos de calidad de la imagen ya que al ser atravesadas por una parte de la luz pierden brillo.
Ello también puede afectar a la resolución, así como provocar los molestos patrones de interferencias conocidos con el nombre de “moiré”. Aún así, si por la razón que sea se insiste en utilizar una pantalla acústicamente transparente, lo mejor es recurrir a los servicios de un instalador especializado con amplia experiencia en el tratamiento de la problemática mencionada porque será la única forma de asegurar unos resultados óptimos.
Llegados a este punto, hay otro parámetro fundamental en las pantallas de proyección: su clasificación en función del tipo de instalación. Así, tenemos pantallas fijas y pantallas desplegables, a la vez que estas últimas se pueden dividir entre manuales y motorizadas. Marcas como OS Screen o Draper constituyen un ejemplo perfecto de la importancia y las aportaciones que una buena pantalla de proyección puede hacer a un equipo de Cine en Casa, más aún en 4K/UHD, combinando materiales de alta calidad con ganancias específicamente estudiadas (entre 0’8 y 1 en OS Screen y entre 1 y 1’2 en Draper) para obtener el combinado de características óptimo en colorimetría, uniformidad lumínica y contraste requerido para un visionado a tamaño natural de los contenidos más exigentes.