Los pasados días 15 a 18 de mayo tuvo lugar, como marca la tradición desde 2004, el gran cónclave mundial del sonido de excepción: el certamen High End. Con el lema “Passion for Music”, la edición de este año tuvo un significado especial, porque en 2026 ya no se celebrará allí, sino a unos 400 kilómetro hacia el este, concretamente en el “Austria Center Vienna” de la preciosa capital austríaca. Así que hubo en el ambiente un cierto aire de despedida, de constatación de que se terminaba algo que para muchos de los presentes resultaba casi familiar.

Pero, como se dice coloquialmente, “el espectáculo debe continuar” y este 2025, el talento de la cantante noruega Anette Askvik, “Brand ambassador” del evento, reflejó perfectamente a través de su música la pasión con la que los organizadores buscan promocionar la tecnología del audio. A los amantes de las cifras les diremos que, a falta de tener datos oficiales de la High End Society, había, entre el citado M.O.C. y el espectacular complejo Motorworld, más de 900 marcas. La organización también anunció en su momento que se esperaban más de 22.000 visitantes de 90 países, cifras que permiten hacerse una idea de la capacidad de atracción de una feria que se ha convertido en un referente mundial dentro de su especialidad.
Tradición e innovación en perfecta armonía
Esta potente convocatoria siempre se ha distinguido por maridar armoniosamente las innovaciones más recientes en ingeniería con una serie de productos y tecnologías “clásicos” que mantienen su vigencia intacta década tras década. De ahí la perfecta cohabitación de lo último en alta resolución digital con lectores de vinilos, cajas acústicas muy al gusto tradicional, cables de todo tipo y válvulas de vacío, sin olvidar una generosa oferta de software musical en soportes físicos, como el LP o incluso las cintas de carrete abierto.

Aun así, no se puede negar que el gran protagonista de este año en lo que contenidos musicales se refiere fue el servicio online francés Qobuz (cuyo stand, situado en el “Halle” 4, estuvo permanentemente muy concurrido), convertido casi en un estándar para muchos audiófilos de los países en los que está presente y que este año lanzaba por todo lo alto, coincidiendo con el certamen High End, la esperada funcionalidad Qobuz Connect, presente ya en otras plataformas.
Una oferta de productos brutal coronada por un “hipersistema” de otra galaxia
También como cada año, el equipo de Sarte se ha empleado a fondo para ver y escuchar lo mejor que nos ha deparado este Múnich High End 2025, y la verdad es que nuestras representadas no han decepcionado. No es fácil hacer una reseña exhaustiva, pero por lo menos intentaremos comentar las generalidades de productos y equipos vistos y escuchados, tanto en los espaciosos pabellones (“Halle”) de la planta baja como en las salas de la primera (“Atrium”) y la segunda planta.

Empezaremos nuestra crónica reseñando una zona con identidad propia situada en el “Halle 1”: el cada vez más extenso y concurrido espacio destinado a los auriculares y al audio portátil, denominado “World of Headphones” y donde pudimos ver al completo las propuestas de marcas como Dan Clark Audio (con los nuevos Noire XO en primicia mundial), Audeze (LCD-S20, pensados en clave “pro” y auténtico prodigio en relación calidad/precio) y Astell&Kern (con presencia estelar del fabuloso reproductor portátil A&ultima SP4000 y los dos auriculares intraaurales, los Luna, y un modelo desarrollado conjuntamente con el prestigioso fabricante 64 Audio). En la misma área encontramos el refinado stand, con pequeñas y confortables salas de escucha, de otro de los grandes nombres del High End asiático, la surcoreana HiFi ROSE, con su gama al completo y el estilizado reproductor de música en red RS451 como novedad más significativa.
Pasando al “Halle 3”, nos encontramos con la que desde hace ya varios años es una de las puestas en escena más seductoras del certamen High End: la de Pro-Ject Audio Systems, centrada en su excepcionalmente amplia gama de giradiscos (con mención especial para el dedicado al irrepetible Elvis Presley), complementada con los también lectores de vinilos de la eslovaca EAT (imponente el nuevo modelo de 40 kg de peso presentado en la feria) y las electrónicas de la Musical Fidelity, adquirida por la firma centroeuropea hace unos pocos años. Objeto de una remodelación en profundidad que ha tenido como resultado productos extraordinariamente musicales y bien construidos, Musical Fidelity brilló por el “array” de electrónicas de su gama más exclusiva, la Nu-Vista, una exhibición que complementaba a la de Pro-Ject y que fue debidamente acompañada por una demostración en una sala situada en uno de los “Atrium”.



Ya en el “Halle 4”, pudimos ver las electrónicas, todas ellas estereofónicas, más recientes de la legendaria compañía estadounidense Audio Research: el amplificador integrado a válvulas I/70, la etapa de potencia estereofónica a válvulas D80 y los preamplificadores LS-2 y LS-3, que podían escucharse en una de las salas situadas en los pisos superiores. En los diferentes “Halle” también se dejaron ver IsoTek, todo un ejemplo de regularidad y coherencia, Transparent Audio (cuyos cables de conexión a cajas acústicas se utilizaron, entre otras, en la sala de Linn), REL Acoustics (otro portento en coherencia a todos los niveles) y WiiM, que está arrasando por la audacia conceptual, la elegancia visual y la increíble relación calidad/precio de sus productos.


Les toca el turno ahora a las salas de escucha individuales, una verdadera locura por la cantidad de productos de nuestras marcas allí presentes. Allí vimos un precioso conjunto rubricado por la veteranísima QUAD, formado por cajas acústicas y electrónicas de la marca y flanqueado por una unidad en perfecto estado de las míticas electrostáticas ESL57. En una sala continua, Wharfedale mostró una serie de modelos de los que hablaremos en su momento. LEAK también exhibió, aunque en pasivo, sus “resucitadas”, aunque puestas al día, electrónicas “vintage”. También se dejaron ver los sistemas de altavoces más novedosas de Mission.
Por su parte, McIntosh y Sonus Faber mostraron sus productos en pasivo, mientras que la noruega Electrocompaniet impresionó con su imponente preamplificador de referencia absoluta EC 5, gracias a su presencia física y, muy particularmente, a unas especificaciones técnicas que cortan la respiración (arquitectura totalmente doble monofónica, fuente de alimentación sobredimensionada, funcionamiento en Clase A pura, respuesta en frecuencia de 0 a 450.000 Hz, distorsión ultrabaja, construcción fastuosa y un larguísimo etcétera).


Otro de los nombres legendarios de Sarte, la centenaria Ortofon, presentó en sociedad, con demostración incluida, su nueva gama de cápsulas de bobina móvil MC X, formada por un total de cuatro modelos que, al beneficiarse de tecnologías previamente desarrolladas para la élite de la marca escandinava, se ofrecen por un precio tan competitivo que les permite establecer una nueva referencia entre las realizaciones de su clase. También Shunyata Research se dejó ver en varias salas, mientras que la estadounidense JBL corroboró, con sus nuevas Summit (dos columnas y un monitor de estantería) su actual “momento dulce” en cajas acústicas High End asequibles.
Clásica entre clásicas pese a la excepcional sofisticación de sus lectores de vinilos, Transrotor mostró su catálogo al completo, al que ha incorporado dos giradiscos y varios brazos de lectura de muy alta precisión. Otra representante del High End alemán más exquisito, Brinkmann, certificó una vez más el atractivo inmutable de su propuesta, comentario que se podría hacer extensivo a la hipermusical Boenicke, cuyas cajas acústicas rezuman una interpretación muy personal del perfeccionismo helvético (los mecanizados de los recintos de madera son alucinantes), aplicado en este caso al diseño y fabricación de cajas acústicas.
En los “Atrium” pudimos ver asimismo las propuestas de Primare e In-Akustik, esta última con su tradicional despliegue de material gráfico para explicar la elaborada tecnología que hay detrás de sus cables con núcleo de aire. Ubicada igualmente en los “Atrium”, WBT recordaba a todos los presentes que este año celebra su 40º aniversario marcando la diferencia en el ámbito de la ciencia de los materiales y la ingeniería aplicados a los conectores para componentes de audio.
Ya fuera del M.O.C., aunque integrado en el certamen High End, el antes mencionado Motorworld, pudimos ver un generoso despliegue protagonizado por Rotel (con un equipo de referencia basado en electrónicas de la Serie Michi), y, en paralelo, las últimas creaciones del fabricante de auriculares japonés Final y la sueca Copland.
Wilson Audio: una presencia abrumadora y una puesta en escena jamás vista
Hemos dejado lo mejor para el final: la constatación inapelable del papel de Wilson Audio como líder incontestable en cajas acústicas sin compromiso. Una constatación plasmada en el uso de un generoso ramillete de modelos de la empresa fundada por el desaparecido David Wilson en conjuntos de altísimo nivel, cuya guinda la puso un despampanante sistema estereofónico protagonizado por el “summum” de la empresa de Provo (EE.UU.): las supercolumnas WAMM Master Chronosonic.

Unas “cajas” debidamente complementadas por dos unidades de su “hermano fraterno”, el subwoofer pasivo Subsonic, una maravilla de la ingeniería que permite reproducir cómodamente, en sintonía con su nombre, frecuencias del orden de 10 Hz. La electrónica de preamplificación (línea y fono) y amplificación de potencia, por su parte, fue confiada a la flor y la nata de la también estadounidense D’Agostino Master Audio Systems, léase los monumentales modelos Relentless. Llegados a este punto, creemos que una imagen vale más que mil palabras. Desde luego, hasta donde llega nuestra memoria jamás vimos algo similar en Múnich, aunque el equipo propuesto en la edición de 2024 para celebrar el 75 cumpleaños de McIntosh tampoco estuvo “nada mal”.
Cerramos esta crónica conectando con nuestra reflexión de otros años: una vez más, Múnich High End ha sido una fiesta con mayúsculas para los amantes del sonido en su expresión más genuina, con más opciones que nunca en acceso a contenidos de alta calidad y a productos capaces de ofrecer unas prestaciones excepcionales en su restitución, tanto en audio “mainstream” como en High End… y, por descontado, deseando una larga y exitosa vida a Vienna High End 2026.
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