Cajas acústicas Wilson audio X-1 Grand SLAMM MKII: extasis total

Salvador Danglá - Alta Fidelidad - Abril 2000

Son el sueño último de muchísimos entusiastas de la perfección sonora y una exhibición deslumbrante de lo que puede hacer la tecnología para llevar la reproducción de la música al más alto nivel de excelencia imaginable.

  • Posicionamiento: Fuera de Parámetros
  • Calificación Global: 9,9

Pocos son los componentes de audio High End que alcanzan en vida la condición de mitos. Uno de ellos es el sistema de altavoces el término “cajas acústicas” se queda corto- WAMM de la estadounidense Wilson Audio, formado por cuatro bloques y que lleva 20 años en el mercado.

Absolutamente descomunal en todos sus aspectos, precio incluido (varias decenas de millones de pesetas y además con diferencias importantes en función del acabado elegido), el WAMM (acrónimo de “Wilson Audio Modular Monitor”) es el no va más, el auténtico final del camino, para quienes aman la música por encima de todas las cosas y la quieren tener en casa exactamente igual no es fácil, créanme- que en la sala de conciertos. Hace unos 6-7 años, Wilson Audio desarrolló un modelo ideado específicamente para poner las formidables prestaciones del conjunto WAMM al alcance de un mayor (no mucho mayor, todo sea dicho) de privilegiados aficionados.

Nacían así las X-1 (la X procede de “experimento” y el 1 de la condición pionera del mismo) Grand SLAMM (“Super Linear Adjustable Modular Monitor”, es decir “Monitor Modular Super Lineal Ajustable”), que más adelante se modificarían para dar paso a su versión MKII, que analizamos seguidamente.

Un homenaje a la inteligencia

Como toda la obra de David Wilson, nuestra ilustre invitada es ante todo el fruto de muchas horas atacando de frente los principales problemas relacionados con la reproducción de la música a tamaño natural. Permítanme insistir en la palabra “natural” porque es la que separa a los componentes de audio High End de muy alto nivel –que no son muchos- de las verdaderas referencias absolutas. Estamos hablando de un sistema que permita, por ejemplo, reproducir la Filarmónica de Berlín a unos niveles de presión sonora y dimensionalidad virtualmente idénticos a los que se experimentan en vivo y además en un salón de 80 o más metros cuadrados. El tema, como ven, es muy serio y el significado de la denominación de las Grand SLAMM no deja el menor resquicio de duda al respecto: “Super Lineal” porque están concebidas para que no presenten la más mínima distorsión a lo largo de una gama dinámica completamente natural y realista; “Modular y Ajustable” para que el usuario pueda regular los retardos temporales de los diferentes altavoces y por tanto conseguir una respuesta en fase ultraprecisa.

A efectos prácticos, nos encontramos con un imponente conjunto formado por dos bloques de poco más de 2 metros de altura cada uno que exceden la media tonelada de peso y en cuyo interior se montan un total de catorce –siete por caja- transductores electrodinámicos hechos a medida. En las Grand SLAMM las medias tintas, el hacer las cosas ”casi perfectas”, no existen: todo ha sido realizado con minuciosidad extrema utilizando los máximos recursos tecnológicos y constructivos posibles. La X-1 es, realmente, un producto que sí hace honor al excesivamente utilizado término “sin compromiso”.

Cada X-1 monta, como decía, siete altavoces que se organizan en dos bloques físicamente independientes cuyas paredes están construidas en un material compuesto de alta densidad (en comparación, el célebre MDF viene a ser una especie de cartulina). El inferior contiene dos woofers Focal de última generación diseñados específicamente para nuestras invitadas; se trata, para ser exactos, de un diseño de 15” y uno de 12” cuya combinación equivale, a efectos acústicos, a uno de 18” (¡457 mm de diámetro!) pero con sustanciales mejoras en términos de control y capacidad de respuesta a los transitorios. Para que se hagan una idea de la calidad de estos dos transductores, basta con saber que el precio de cada uno de ellos ronda las cien mil pesetas y que su capacidad de manejo de potencia es de unos 2.000 vatios de pico. Ambos utilizan chasis de fundición y sus impresionantes bobinas móviles han sido montadas sobre soportes de Kapton ventilados (para mejorar la disipación térmica a largo plazo) de 75 mm de diámetro. En cuanto al motor magnético que equipan, utiliza un exclusivo diseño a base de imanes ventilados con piezas polares cromadas en el que la elevada intensidad de flujo magnética requerida para lograr una sensibilidad particularmente alta se consigue utilizando una batería de pequeños imanes de ferrita en forma de anillo dispuestos alrededor del conjunto principal. Por su parte, los conos están fabricados en pasta de papel reforzada con fibra de vidrio mientras que las correspondientes suspensiones periféricas utilizan una lana sintética con alto “Q” mecánico.

Estamos, en definitiva, ante dos transductores de muy bajas pérdidas con un alto amortiguamiento eléctrico y por tanto un gran control electromagnético que son capaces de operar con una extraordinaria linealidad en condiciones extremas. Además, ambos altavoces han sido concebidos para que sus respectivas resonancias fundamentales se adapten a las exigencias del sistema de carga bass-reflex. Incluso en este aspecto las X-1 son poco convencionales puesto que a pesar de utilizar dos transductores de grandes dimensiones, ambos comparten el mismo recinto (cuya estructura interna incluye tal cantidad de brazos y refuerzos que puede considerarse como matricial) y el mismo puerto (un enorme tubo de aleación metálica perfectamente mecanizado en que maneja un volumen de aire superior al de los recintos de muchos monitores compactos), lo que permite reducir sustancialmente la arista del pico de resonancia y por tanto suavizar la respuesta tanto en la gama de frecuencias directamente afectadas por el mencionado puerto como en las de resonancia del recinto superior.

Por su parte, la zona media del espectro es confiada a dos transductores de 6 pulgadas de (desconozco su origen) conectados en paralelo cuya elevada sensibilidad es reforzada por el empleo de un doble imán. Montados en un chasis de acero prensado y equipados con conos de polipropileno rellenos de mineral, forman un conjunto capaz de soportar un nivel de exigencia en términos de dinámica y capacidad en potencia comparable a la del recinto de graves. Para la restitución de la zona alta del espectro se utiliza uno de los célebres tweeters de cúpula de titanio invertida de Focal modificado especialmente en función de precisas instrucciones dictadas por Wilson Audio; de ahí, por ejemplo, que incluya un doble imán para elevar su sensibilidad hasta 96 dB/W/m, cifra realmente alta para un transductor de radiación directa. Ya para finalizar, tenemos dos tweeters de ambiente situados en las zona superior y posterior superior. Son de origen Audax e incluyen también cúpulas de titanio.

En cuanto al filtro divisor de frecuencias, las Grand SLAMM que, no lo olvidemos, son un sistema de cuatro vías- utilizan un circuito de primer orden (pendiente de 6 dB por octava) para la sección de graves, uno de segundo orden (pendiente de 12 dB/octava) para la de medios y uno de segundo orden amortiguado para la de agudos. A señalar que los tweeters de ambiente trabajar con un nivel de presión sonora aproximadamente 10 dB por debajo del correspondiente al sistema principal. La construcción global del sistema es excepcional, como corresponde a un producto de su categoría y precio.

La escucha: bienvenidos al nirvana del audio

Las buenas artes del establecimiento especializado barcelonés Audio Reference y la inestimable ayuda de los jóvenes colaboradores de la casa (que días antes se encargaron de llevar a cabo el complejo proceso de colocación y ajuste fino de las Grand SLAMM) me permitieron acceder a uno de mis sueños más insistentes: una audición privada y en profundidad de mis deseadas Wilson. El equipo asociado estuvo formado por una etapa de potencia estereofónica Krell FPB-600, un preamplificador modular Cello Audio Suite y un reproductor de discos compactos Audio Research CD2, todo ello interconectado con cable Transparent Audio (MusicLink Reference para modulación y MusicWave Reference XL para cajas). Excepcionalmente, me llevé unos cuantos CD bien conocidos para poder degustar a conciencia las X-1: trabajos de Wynton Marsalis, Pat Metheny, Pink Floyd, Linda Rondstadt, Henichen, Wagner y Vivaldi, sin olvidar uno de los “galácticos” Telarc de primer generación (música de “Star Trek” y compañía), aunque si de mí hubiese dependido me hubiera pasado la noche en blanco.

¿Qué decir de nuestras invitadas? ¿Qué son galácticas, hipergalácticas, termonucleares, deslumbrantes, alucinantes o fascinantes? Probablemente todo esto junto. En mi opinión, y teniendo en cuenta el tipo de estética sonora que me gusta, las X-1 son la materialización de lo que debe considerarse por perfecta reproducción del sonido. Con las Grand SLAMM, las complejas relaciones existentes en la estructura de toda orquesta para que se preserven en su integridad las esencias de la música se mantienen en las más duras y exigentes condiciones. La coloración –lo siento por los detractores de Wilson- brilla por su ausencia y la dinámica subjetiva se me antoja no sólo apabullante sino simplemente perfecta. Lo mismo vale para la respuesta en frecuencia subjetiva, que se mantiene impertérrita desde niveles de escucha prácticamente “nocturna” hasta los equivalentes al más rápido y cálido directo. Evidentemente, la optimización de las fabulosas prestaciones y, sobre todo, de las gigantescas posibilidades de las X-1 exige disponer de una electrónica bien dotada (que lo tendrá bastante fácil como consecuencia de una sensibilidad muy alta) y una sala bien dimensionada (mínimo de 50 metros cuadrados, y además bien acondicionados porque si no los graves se descontrolan), “exigencias” que me imagino estarán al alcance de los afortunados aficionados que puedan permitírselas.

Conclusión

Con dieciséis millones podría comprarme un Porsche Carrera o también un Audi S4 para el fin de semana y un S3 para el día a día; también pagar un plazo potente de un Ferrari o una casita en el campo. Aún así, lo más seguro es que un servidor de ustedes acabara comprándose las cajas acústicas que acabamos de analizar, mucho más placenteras desde el punto de vista espiritual por cuanto son capaces de proporcionar emociones y placeres fuertes durante décadas. No voy a decir que las Wilson X-1 Grand SLAMM sean un “best buy” pero en mi opinión son lo máximo en materia de sistemas de altavoces que ahora mismo hay en el mercado mundial y, desde luego, un hito incuestionable en la ya larga historia de la reproducción musical de alta calidad.