Espectacularmente “renacidos” como consecuencia de la explosión del audio “personal” auspiciada por el auge de los dispositivos portátiles nacidos al calor de Internet, los auriculares son no obstante un viejo conocido de la Alta Fidelidad en su versión más tradicional amén de poco menos que imprescindibles en el ámbito profesional.

Incluso en el ámbito del High End, sobre todo en países “educados” (Alemania, Suiza, Japón) en los que el respeto al prójimo –los vecinos- a la hora de escuchar música es un tema muy serio, los auriculares forman parte del panorama audiófilo desde hace por lo menos cuatro décadas.
De los auriculares puede decirse de entrada que son una idea simple y obvia. Si lo que uno quiere es simular, en el interior de su pabellón auditivo, el efecto de una voz, un instrumento o de una formación orquestal de grandes dimensiones, ¿qué necesidad hay de desplazar grandes cantidades de aire en una sala cuando se puede sencillamente situar un transductor muy cerca del oído y mover un volumen de aire relativamente pequeño? Esto es lo que se hizo en los primeros tiempos de la reproducción sonora electrónica, básicamente porque todavía no se habían inventado los medios necesarios para producir niveles de presión sonora sensibles a lo largo de un área más amplia.
Las cajas acústicas pronto se ganaron el aprecio de los usuarios por razones de comodidad y estética, pero los auriculares siempre han tenido su lugar en el ámbito de lo práctico. Pero por simple que pueda parecer el cometido de los auriculares, a lo largo de los años se han producido una serie de avances sustanciales en su diseño que es importante considerar.
De entrada, hay que tener en cuenta que los auriculares no deberían tener una curva de respuesta en frecuencia plana. Quizá esto suene raro a más de uno, pero es literalmente cierto y, de hecho, es resultado directo del funcionamiento del sistema auditivo humano o, dicho de otro modo, de cómo funciona el sonido en el contexto del oído humano.


Pensemos que las cajas acústicas pretenden recrear los sonidos de voces e instrumentos a una distancia del oyente que es del mismo orden de magnitud que la presente en la fuente sonora original.
Esto exige disponer de una respuesta en frecuencia plana -o casi- pero el modo en que unos auriculares generan sonido –unos pocos centímetros del pabellón auditivo- implica que algunas frecuencias serán considerablemente realzadas. De ahí que para aproximar la respuesta del oído al sonido “en campo libre” (o sea las condiciones de escucha habituales) los auriculares siempre deberían tener una respuesta en frecuencia previamente establecida.
Si se tomara al pie de la letra tal aseveración, da la impresión de que lo ideal sería construir auriculares con una curva de respuesta en frecuencia plana y ecualizarlos electrónicamente, pero esto nunca es tenido en cuenta y a la hora de la verdad obligaría a desarrollar una ecualización personalizada para cada tipo de auriculares (idealmente, para cada oyente), lo que anularía de golpe la comodidad del “enchufar y escuchar” que constituye la esencia del producto en cuestión en lo que a su vertiente “comodidad” se refiere. De ahí que los fabricantes tengan que ser particularmente ingeniosos a la hora de tratar con los detalles mecánicos de sus diseños para que los mismos presenten una respuesta en frecuencia subjetiva aceptable.
Dicho esto, hay que saber que existen muchas diferencias de tonalidad entre auriculares, incluso en los modelos de más alto nivel, que se perciben de inmediato cuando se comparan realizaciones existentes en el mercado. Por fortuna, cuando se trata de precisión tonal la cosa mejora sustancialmente ya que somos bastante tolerantes al respecto.
Como no podía ser de otro modo, hay límites en lo que respecta a lo que somos capaces de manejar, pero es relativamente fácil acostumbrarse a una curva de respuesta en frecuencia ligeramente no uniforme.
Otros aspectos de los auriculares son muy personales, como por ejemplo el grado en que son capaces de excluir los sonidos ambientales. Así, algunos usuarios se sienten muy incómodos suprimiendo el ruido del exterior mientras que a otros les gusta aislarse.
El otro aspecto importante a considerar son las diferencias entre tipos de auriculares. Hay varias áreas en las unos auriculares de Alta Fidelidad que pueden diferir, entre ellas el tipo de transductor utilizado, si dicho transductor está o no cerrado en su parte posterior o la forma en que el conjunto descansa sobre la cabeza del oyente. De modo mayoritario, el altavoz más común es una versión en miniatura de los que podemos encontrar en una caja acústica, con una bobina móvil en un entrehierro y una membrana cónica –o posiblemente en forma de cúpula- fijada a la misma.
Sobra decir que también se han utilizado otros sistemas, entre ellos el principio electrostático, que sin embargo suele requerir un amplificador/alimentador especial para funcionar correctamente. Si se utiliza un transductor electromagnético estándar, es decir un altavoz electrodinámico, el cuerpo que lo rodea puede estar abierto o cerrado por su parte posterior, en este último caso proporcionando un mayor grado de aislamiento del mundo exterior pero también creando potencialmente una cámara resonante susceptible de colorear el sonido.
A su vez, tanto los auriculares abiertos como los cerrados pueden incorporar almohadillas que o bien rodeen nuestras orejas (“circumaural”) o bien descansen sobre las mismas (“supra-aural”). La diferencia entre estas dos opciones ese reduce básicamente a una cuestión de comodidad aunque algunos aficionados consideran que la posición de los auriculares en la cabeza es crítica para el sonido y por tanto que los auriculares de tipo “circumaural” con fijación hermética son los más adecuados en este sentido.

Hay un desarrollo en el campo de los auriculares que también es fruto de avances tecnológicos de última hora: los denominados “earphones” o auriculares intra-aurales, que se han popularizado espectacularmente entre los usuarios de dispositivos de audio portátiles (los hay de auténtico High End, caso de los muy atractivos e hipermusicales modelos de Astell & Kern) y “smartphones” de alta calidad. El haber hecho referencia a la reducción del ruido ambiental nos lleva a otra variante moderna de los auriculares: la de los modelos que incorporan cancelación de ruido.
Aquí, el principio de funcionamiento consiste en utilizar un micrófono en algún punto cercano a los auriculares propiamente dichos con el fin de detectar ruido ambiental y a continuación amplificarlo para luego añadirlo en oposición de fase (fase invertida) a la señal dirigida a cada oído y lograr su cancelación efectiva. Este sistema puede llegar a funcionar bastante bien (especialmente con frecuencias bajas) aunque con la desventaja de necesitar una amplificación electrónica y la consiguiente batería para alimentarlo todo, amén de una circuitería extra que, por lo menos de entrada, tiene algo de influencia en la calidad sonora.
A efectos prácticos, a la hora de elegir unos auriculares para un dispositivo o sistema que aspire a reproducir la música en Alta Fidelidad es conveniente en primer lugar disponer de una sensibilidad elevada para conseguir buenos niveles de presión sonora y que el fabricante suministre un adaptador para poder utilizar los auriculares con los dos tipos de clavija más habituales (la mayoría lo hacen).
También es importante disponer de un cable de conexión de longitud elevada, que puede obviarse con los modelos con enlace por infrarrojos o radiofrecuencia, y, si se van a utilizar los auriculares con un teléfono móvil, que los mismos incorporen un control de volumen y un micrófono que permita atender llamadas.
Entre los aspectos que pueden considerarse “imprescindibles” habría que destacar en primer lugar la existencia de una estructura cerrada si realmente se desea conseguir unos graves con impacto. También hay que exigir una respuesta en frecuencia amplia para conseguir una reproducción fiel y con poca fatiga auditiva, lo que a su vez nos lleva –tanto en aplicaciones de Alta Fidelidad como de High End- al uso de transductores de alta calidad. También hay que exigir almohadillas y cintas soporte lo más cómodas –ergonómicas- posible para facilitar sesiones de escucha de larga duración.

Y, ya en casos muy concretos, optar por un modelo electrostático de estructura abierta si se busca una buena espacialidad y unos niveles de fatiga auditiva bajos. Otro aspecto técnico clave de los auriculares es la impedancia, que a efectos prácticos nos indica la capacidad de los mismos para reproducir niveles de presión sonora elevados a partir de la potencia de los amplificadores que alimentan las tomas de salida tanto de componentes de Alta Fidelidad “clásicos” (amplificadores integrados, lectores de disco óptico) como de los dispositivos portátiles al uso.
En este sentido hay que destacar que es muy posible que los auriculares de impedancia elevada requieran la adición de un amplificador específico, lo que influirá directamente –incrementándola- en la inversión a realizar.

No hay normas escritas al respecto, pero por debajo de 50 ohmios ese ampli extra no será necesario mientras que por encima de 100 todo dependerá de las exigencias del usuario en términos de nivel de presión sonora.
Auriculares excepcionales dentro del universo High End los podemos encontrar en el extenso catálogo de la legendaria y muy perfeccionista firma japonesa Final Audio Design, destacando modelos como el Pandora Hope VI (circumaural) o los increíbles, por la originalidad de los recintos que utilizan y la excepcionalidad de su sonido, Piano Forte X y Piano Forte IX (ambos intra-aurales), así como el más clásico pero igualmente innovador FI-BA-SS (también de tipo intra-aural).
También MartinLogan, todo un mito en el sector de las cajas acústicas híbridas y electrostáticas, ha creado su particular aportación al mundo de los auriculares en la forma del versátil modelo intra-aural Mikros 70, un pequeño y asequible prodigio de ingeniería electroacústica y diseño. Quienes necesiten o deseen incorporar con las máximas garantías unos auriculares a su equipo de Alta Fidelidad encontrarán en la imaginativa familia de electrónicas Design Box de Pro-Ject una solución insuperable en términos de relación musicalidad/precio. Tanto el Head Box S como el Head Box DS y el Head Box S USB permitirán explotar a fondo el potencial de los auriculares más exigentes del momento.