Project T1 a prueba

1 de Agosto de 2019 ada

Es el primero de una nueva generación de giradiscos que aprovecha la experiencia, la tecnología y la capacidad industrial únicas de Pro-Ject, líder mundial indiscutible de su especialidad, para ofrecer al usuario joven una oportunidad única para entrar en el universo del disco de vinilo.

Estas son las coordenadas en las que se mueve el T1, un producto tan sencillo en lo formal como riguroso en lo conceptual, que incorpora elementos únicos en un producto de su clase y precio. Es el caso, por ejemplo, del chasis con mecanizado de precisión completamente libre de espacios vacíos o un brazo de aluminio fabricado en una sola pieza, que ofrece una flexibilidad única tanto en términos de precisión de la lectura del disco propiamente dicha como de adaptación a la cápsula fonocaptora. En este sentido hay que puntualizar no obstante que el T1 se suministra de serie con un modelo de imán móvil firmado por la centenaria Ortofon que le va como anillo al dedo.

 

Giradiscos y musicalidad: la clave está en los materiales

En sus presentaciones públicas de giradiscos, Pro-Ject insiste siempre en que la clave de un buen giradiscos –y por tanto de una buena lectura de vinilos- es el control de las resonancias y que tal objetivo sólo puede logarse con una selección apropiada de los diferentes materiales.

 

Una declaración de principios cuya principal particularidad es que se aplica a todos y cada uno de los modelos que constituyen el extensísimo catálogo de la marca austriaca, siendo el resultado una musicalidad que se percibe incluso en sus realizaciones más asequibles. Todo ello con el impagable “plus” de una fabricación cien por cien a mano en Europa que ha convertido a Pro-Ject en uno de los nombres más premiados del audio de alta calidad de los últimos años. Volviendo a esa fundamental selección de los materiales, la pregunta lógica que sigue es “cuáles” y “dónde”, siendo la respuesta igualmente lógica si tenemos mínimamente clara la misión de un giradiscos: aportar una plataforma lo más estable posible, amén de lo más libre de influencias externas posible, para que el conjunto formado por brazo de lectura y cápsula fonocaptora pueda seguir de manera precisa y, muy importante, relajada, el surco del disco de vinilo. 

Muy fácil sobre el papel, tal cometido tiene que luchar contra un verdadero ejército de impedimentos que serán más y más molestos a medida que descienda la calidad del diseño de base y/o los materiales empleados. Porque, claro, si en el chasis de un giradiscos utilizamos un material que “resuene” mucho, tal característica terminará afectando en mayor o menor medida, coloreándolo, al sonido del disco a reproducir. Pues bien: este razonamiento también se puede aplicar a otros componentes relevantes, como por ejemplo el plato propiamente dicho o el brazo de lectura. Incluso los pies que soportan el conjunto pueden tener una influencia esencial en el sonido si no logran desacoplarlo con eficacia de, por ejemplo, la superficie que lo sustenta. En definitiva, el diseño de giradiscos es todo un arte. 

 

“New Generation Audiophile Entry Level Turntable”

Este es el contundente nombre con el que Pro-Ject ha bautizado a su creación más reciente para quienes deseen introducirse en el mundo del vinilo con las máximas garantías de calidad sonora, gastando a la vez la menor cantidad de dinero posible.

Predicando con el ejemplo, léase siguiendo a rajatabla la filosofía que acabamos de esbozar, el T1 está equipado con materiales de alta calidad sin renunciar a una estética muy estilizada que gustará por igual a jóvenes y no tan jóvenes. Así, la elegante base con mecanizado numérico de alta precisión no sólo no incluye ningún elemento de plástico, sino que ha sido cuidadosamente fabricada para garantizar que en su interior no haya espacios huecos, evitando de este modo que se produzcan vibraciones no deseadas en el interior de la base en cuestión, léase el chasis del giradiscos. Llevando esta filosofía a la totalidad del conjunto, encontramos un plato de vidrio basado en un diseño de alta masa libre de resonancias, lo que, de nuevo, permite evitar los puntos débiles del plástico o materiales alternativos como el acero ligero. Por su parte, los pies que soportan el T1 –elegidos a medida para optimizar sus prestaciones- realizan también su importante aportación al aislarlo de posibles vibraciones ambientales o transmitidas por vía sólida presentes en los alrededores de nuestro sistema de Alta Fidelidad.

 

Un sistema de giro extremadamente preciso

Del T1, que, como es la norma en Pro-Ject, utiliza tracción por correa, hay que destacar asimismo un “subplatter” de última generación montado en un sistema de giro de precisión ultra-alta con un eje de acero endurecido que descansa sobre un casquillo de latón, una solución utilizada en los reputados giradiscos Essential III de la marca austriaca.

Gracias a ello y a la anteriormente descrita construcción del chasis, el T1 está en condiciones de proporcionar una plataforma rotacional uniforme para el conjunto brazo-cápsula, facilitando de este modo la exploración del surco de los discos de vinilo. En lo que concierne al brazo de lectura propiamente dicho, se trata de un nuevo modelo basado en diseños anteriores de Pro-Ject. Con una longitud efectiva de 8’6” -218’5 mm- y una rígida construcción en aluminio, este brazo de una sola pieza también incluye un sistema de giro de baja fricción para garantizar una precisión absoluta en su funcionamiento. Además de su aspecto limpio y elegante, el portacápsulas integrado evita la presencia de cualquier posible vibración adicional, aportando una gran mejora con respecto a portacápsulas desmontables que utilizan sujeción por tornillos o incluso por pegamento.

Del T1 hay que destacar asimismo que se suministra de serie con una cápsula fonocaptora de imán móvil Ortofon OM5e, a lo que hay que añadir una cubierta protectora, una esterilla para el plato y cables de fono semi-simétricos y de baja capacitancia diseñados a medida por Pro-Ject

Sonido de lujo al alcance de todos

Hemos probado el T1 en compañía de un amplificador integrado estereofónico PM6006 de Marantz y una pareja de cajas acústicas Definitive Technology D9 sobre soportes de suelo, con conexión ampli-cajas a cargo de In-Akustik.

Impresiona, del T1, la rotundidad de su neutralidad tonal, léase el linealidad de su curva de respuesta en frecuencia subjetiva, con una transición irreprochable desde la zona baja –calidez y precisión- hasta el extremo agudo, con unas voces cuyas texturas se preservan hasta en los más mínimos detalles y una dinámica global muy convincente a la que sin duda contribuye el bajo nivel de ruido de fondo del cable de conexión suministrado de serie. Poco más hay que decir de un giradiscos que ya de entrada inspira confianza por la calidad de su ejecución y sus acabados, destacando asimismo una muy buena separación entre canales que le permite construir escenas sonoras muy bien dimensionadas incluso en profundidad.

 

 

 

 

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