Musical Fidelity MS6si a prueba

27 de Mayo de 2020 ada

Es la materialización pura, en la interpretación High End del término, del concepto de amplificador integrado: la combinación de un preamplificador y una etapa de potencia dignos de tal nombre en un único chasis, sin que ello implique lo más mínimo en sacrificio de prestaciones sonoras tanto a nivel cualitativo como cuantitativo.

Porque a pesar de su estilizada estética, el MS6si es una verdadera bestia que impresiona por su capacidad para poner en evidencia a un amplísimo abanico de cajas acústicas, a la vez que la brillante armonización de refinamiento europeo y empuje “americano” que constituye su razón de ser y su versatilidad operativa lo convierten en cierto modo en una rara avis entre las realizaciones de su clase con ADN británico, hasta el punto de ofrecer una relación calidad/precio poco habitual en audio High End.

 

Comprender la esencia del concepto de amplificador integrado

Antes de entrar en materia, recordemos que el preamplificador o previo es el centro de control y distribución de cualquier equipo –tanto estereofónico como multicanal- destinado a la reproducción del sonido, así como el elemento más asiduamente utilizado del mismo. Interesa, por tanto, que sea inteligente, generoso y flexible en su concepción a nivel de funciones disponibles, interrelación entre ellas, dotación de entradas y salidas y gestión global. A pesar de ello, hay varios tipos de preamplificadores, lo que significa que el que mejor se adecúe a las características de un sistema determinado será aquel que satisfaga con mayor exactitud las exigencias del usuario del mismo. Por su parte, la etapa (o amplificador) de potencia es la central de energía o, dicho con otras palabras, el “músculo” del mismo. Su misión consiste en tomar la señal de bajo nivel procedente del preamplificador –léase de la fuente- y convertirla en otra idéntica, pero que posea una “fuerza” suficiente para mover con holgura una pareja de cajas acústicas. Como consecuencia de la especificidad de la función que lleva a cabo, el amplificador de potencia difiere sustancialmente del resto de componentes del equipo.

Pues bien: tomemos un preamplificador (que también puede incluir o no uno de fono, es decir para giradiscos) y una etapa de potencia, conectémoslos a una única fuente de alimentación, montémoslos en el mismo chasis y tendremos un amplificador integrado. Ni más ni menos. ¿Significa esto que se trata de una solución de inferior calidad? En absoluto. Ejecutada la operación con sentido común, los niveles de calidad obtenidos pueden compararse perfectamente a los proporcionados por un conjunto previo/etapa, aunque a nivel cuantitativo siempre nos moveremos por debajo del ofrecido por la combinación de marras. El amplificador integrado, es, en estas coordenadas, la opción ideal en términos de relación calidad/precio, lo que no impide que haya modelos cuya calidad musical absoluta sea igual o superior a la de muchos conjuntos previo/etapa mucho más caros.

 

Musical Fidelity: un nombre que constituye toda una declaración de principios

“Fidelidad Musical” es lo que propone Musical Fidelity a los amantes de la música que la quieran escuchar con un sonido en consonancia. Una misión que está desarrollando con indiscutible éxito desde hace casi cuatro décadas y que en el caso de los amplificadores, sin ninguna duda la categoría de producto más icónica de la marca, se debe a un enfoque en el que la clave es la obtención de la máxima dinámica mediante la disponibilidad de potencia sin limitaciones.

Esta filosofía se materializa a la perfección en el M6si, un amplificador integrado estereofónico indiscutiblemente High End de magnífica relación calidad/precio cuyas prestaciones y funcionalidad lo convierten en una opción idónea para disfrutar de nuestra música favorita. Fiel a las esencias de Musical Fidelity, a nivel interno el M6si está configurado como si de dos etapas de potencia monofónicas separadas y un preamplificador independiente se tratara, aunque compartiendo un mismo chasis, algo que suena a frase hecha, pero que en este caso es rigurosamente cierto. Además de entregar unos impresionantes 200 vatios continuos por canal sobre 8 ohmios acompañados por una capacidad de entrega de corriente muy respetable, desde el punto de vista técnico destaca por exhibir una tasa de distorsión muy baja, una relación señal/ruido sobresaliente y una curva de respuesta en frecuencia extremadamente plana.

A ello hay que añadir una dotación de entradas entre las que figuran una de línea balanceada, una de fono compatible con cápsulas de bobina móvil (MC) e imán móvil (MM) y una USB asíncrona compatible con señales digitales de 24 bits/96 kHz. Especialmente destacable es la sección de fono, ejecutada con componentes de alta calidad y bajo nivel de ruido para que ofrezca unas prestaciones capaces de asegurar una compatibilidad óptima con un amplio espectro de cápsulas fonocaptoras. De hecho, los 0’4 mV de sensibilidad en la sección MC y 3mV para la de MM dan mucho al respecto; por lo demás, una curva de respuesta en frecuencia prácticamente plana (margen de variación de +/-0’5 dB entre 20 y 20.000 Hz) y una relación señal/ruido superior a 84 dB hablan alto y claro sobre lo que el M6si puede ofrecer a los amantes del sonido con mayúsculas que apuestan por el vinilo. En lo que concierne a las salidas, señalemos que hay una de nivel filo y una de nivel variable.

 

Sonido muy transparente a la vez que fabulosamente enérgico

Lo que acabamos de decir deja más que claro que el M6si puede combinarse con prácticamente lo que nos dé la gana en materia de cajas acústicas. Estamos, pues, ante un auténtico todoterreno que en este caso concreto combinamos con las exigentes columnas Soneto III de la italiana Sonus Faber y un giradiscos Pro-Ject The Classsic Evo con cápsula fonocaptora Ortofon MC Quinte Bronze, todo ello interconectado con In-Akustik.

Y, sí, el Musical Fidelity tiene la fuerza de un toro, hasta el punto de ser perfectamente asimilable, como hemos estado diciendo, a un conjunto previo/etapa de precio sustancialmente superior. Además, se nota que el aparato ha sido fruto de un exhaustivo trabajo de ingeniería, por cuanto su nivel de silencio es impresionante y por tanto su capacidad para reproducir con autoridad todo tipo de contrastes dinámicos es poco menos que espectacular. Igual de relevante es el hecho de que el M6si demuestra poseer un gran sentido del equilibrio tanto con composiciones de jazz y música clásica como de rock, en especial cuando lleva un buen par de horas funcionando, lo que me lleva a recordar que su operativa en términos de rodaje se parece mucho al de las electrónicas configuradas en Clase A pura; no en vano Musical Fidelity fue y sigue siendo un gran defensor de este modo de funcionamiento… y esto se nota. En definitiva, estamos ante una electrónica soberbia –formidable como amplificador puro y duro- por una cifra muy razonable si tenemos en cuenta los estándares en los que se mueve el audio High End digno de tal nombre.

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