Marantz Serie 10

1 de Noviembre de 2017 Sarte

High End sin compromiso 

Expresión suprema del talento de Marantz en audio estereofónico, la Serie 10 es mucho más que un nuevo ejercicio de estilo al máximo nivel de la veterana firma japonesa. Se trata de dos componentes fruto de un trabajo en profundidad que bebe de las innovaciones conceptuales y tecnológicas puestas a punto durante varias décadas por la marca fundada por el legendario Saul B. Marantz y las combina con soluciones nuevas de altísimo nivel para ofrecer una presentación extraordinariamente natural de la música grabada. .

Dos maravillas, en todos los sentidos y destinadas a convertirse en clásicos, que se engloban en el ámbito del mejor High End y que sin embargo son ofrecidas a un precio que, sin ser nada democrático, nos ha sorprendido muy favorablemente. Y no sólo a nosotros, porque también el jurado de la influyente asociación de publicaciones europeas especializadas en electrónica de consumo EISA (“European Imaging and Sound Association”) quedó deslumbrado con los Serie 10 hasta el punto de otorgarle el “Premio al Mejor Sistema Estereofónico de High End 2017-2018”.

 

El objetivo: redefinir el concepto de referencia de Marantz

Marantz renueva su gama de componentes de A/V con una regularidad ejemplar; de hecho, anual. También hace lo propio, aunque con una cadencia más lenta, con la de sus homólogos estereofónicos. Pero lo que desde luego “toca” sólo cuando hay algo realmente relevante que aportar es la zona más alta de su propuesta, materializada siempre en componentes verdaderamente excepcionales fabricados en Japón con el perfeccionismo habitual en el país del Sol Naciente.

Hacía bastantes años que Marantz no lanzaba al mercado productos específicamente denominados “de referencia”. Porque si bien los dos modelos de la Serie 14 de Edición Especial (SE) comercializados hace casi dos años eran –son- sensacionales, y por tanto “Premium” en la particular jerarquía de Marantz, lo cierto es que no eran considerados específicamente como “de referencia”. No sucede lo mismo con la flamante Serie 10, nacida precisamente para convertirse en, como afirma orgullosamente la firma japonesa, “La Nueva Referencia” (sí, con mayúsculas).

Y la verdad es que la espera ha valido la pena porque, como ya pudimos ver primero en Múnich y luego comprobar en nuestras salas, tanto el reproductor de CD/SACD con funcionalidad DAC SA-10 como el amplificador integrado estereofónico PM-10 apuntan maneras de liderazgo, y además a largo plazo. La guinda la pusieron las explicaciones técnicas que figuran en la documentación que recibimos a cuenta de esa presentación “oficial” a la que antes hemos hecho referencia, unas explicaciones de las que se deduce que los Serie 10 son el fruto de una profunda reflexión en ámbitos como el procesado de señales de audio y la amplificación de alta potencia en formato integrado. Una reflexión que hace que el PM-10 se pueda presentar como una “reinterpretación” en formato integrado del excepcional conjunto formado por el preamplificador SC-7 y las etapas de potencia monofónicas MA-9, cuyas dos ediciones constituyeron durante varios años el súmmum de Marantz

Por su parte, el SA-10 sustituye al SA-7, anterior reproductor digital de referencia de Marantz, un reproductor únicamente de discos que como consecuencia de los cambios habidos en el panorama del audio digital exigía una inmediata puesta al día. De ahí que, además de ser un lector de excepción para discos CD y SACD e incluso audio digital de alta resolución grabado en soportes físicos, el SA-10 sea un procesador digital de audio de referencia que utiliza una tecnología única para extraer todas las sutilezas armónicas contenidas en los archivos de música combinando elementos de nivel audiófilo exclusivos ampliamente contrastados con soluciones altamente innovadoras desarrolladas específicamente para este producto. Esto nos lleva directamente a la pequeña revolución que convierte al SA-10 es un producto único: su condición de primera fuente digital que en realidad no contiene un DAC, es decir un convertidor de digital a analógico, propiamente dicho.

El secreto es el Marantz Musical Mastering, un nuevo enfoque de Marantz a un problema con varias décadas de antigüedad: sacar el máximo provecho de la música almacenada en forma digital sin introducir artefactos (parásitos) que requieran procesado extra después de la conversión. Un proceso constituido por dos etapas bautizadas con los nombres MMM-Conversion y MMM-Stream parte de la experiencia acumulada por Marantz desde los primeros días del CD y la pone al servicio tanto del SACD como del formato que hay detrás, el DSD. En esencia, lo que se hace aquí es que en vez de reducir la frecuencia de muestreo y la cuantificación de archivos de ultra-alta resolución para que se adapten a las posibilidades de un convertidor D/A convencional, se convierte todo a DSD256 mediante el citado Marantz Musical Mastering-Conversion, cuyas interioridades son ahora mismo secretas al estar pendiente de patente.

Lo que sí podemos decir es que se utilizan dos relojes maestros dedicados para asegurar que todas las señales digitales sean, como acabamos de decir, convertidas directamente a DSD256 –cuya resolución equivale, recordémoslo, a 4 veces la del estándar SACD- sin ninguna necesidad de convertir la frecuencia de muestreo, disponiéndose a la vez de dos ajustes de filtrado para que podamos adaptar el sonido a nuestras preferencias. Por otro lado, la segunda parte del Marantz Musical Mastering –el MMM Stream- se encarga de preparar la citada señal DSD256 para que pueda ser enviada a un amplificador por vía analógica. Basado en tecnología que se remonta a los primeros días de la conversión Bitstream, esto permite llevar a cabo un proceso de conversión al dominio analógico extremadamente simple. Y es que la señal de salida del proceso MMM-Conversion es, en efecto, analógica, concretamente un tren de pulsos individuales de muy alta frecuencia: con todo el trabajo en el ámbito digital ya realizado, lo único que este tren –“stream”- de pulsos necesita es un filtro paso bajo de muy alta calidad para suministrar la señal analógica de salida más pura posible.

Más de uno se preguntará para que sirve tanta “complicación”, pero lo cierto es que en el fondo la solución elaborada por Marantz es extraordinariamente elegante, por simple, y en realidad fue motivada por un hecho muy fácil de entender: que por muy optimizado que sea el diseño de una fuente digital, las prestaciones finales siempre son limitadas por los DAC’s –los “chips” de conversión D/A- disponibles comercialmente, una opción que para los ingenieros de Marantz sencillamente era inaceptable. Y aquí no termina todo porque para reproducir discos SACD, CD, DVD-R/RW y CD-R/RW, los creadores del SA-10 evitaron el camino utilizado habitualmente, es decir montar una mecánica de transporte DVD-ROM similar a las que se pueden encontrar comúnmente en ordenadores y construyó la suya propia: la nueva SACD-M3, el modelo más reciente de una reputada familia de mecanismos de lectura para discos ópticos construidos para los reproductores de Marantz. Ha sido diseñada en exclusiva para el SA-10 con unos mecanizados extremadamente precisos y puede leer no sólo CD’s y SACD’s sino también archivos de audio de alta resolución almacenados en CD y DVD grabables. Quizá menos espectacular en lo conceptual pero igualmente fastuoso a nivel tecnológico es el PM-10, compañero natural del SA-10 y, sin duda,  el mejor amplificador integrado a transistores jamás creado por Marantz.

De hecho, el PM-10 tiene también un poderoso elemento de singularidad al haber sido concebido específicamente con el objetivo de ofrecer unas prestaciones equivalentes a las del antes mencionado conjunto previo/etapas de potencia monofónicas SC-7/MA-9. Algo que sólo ahora la tecnología disponible ha permitido lograr, preservando a la vez un diseño purista cien por cien analógico y completamente balanceado a lo largo de todo el trayecto recorrido por la señal de audio y empleando una construcción doble monofónica con amplificación diferencial. En concreto, el PM-10 utiliza amplificación conmutada –Clase D de diseño propio- para entregar una potencia de salida más que notable incluso para un conjunto previo/etapa -200 W por canal sobre 8 ohmios o 400 W por canal sobre 4 ohmios- a fin de asegurar la plana compatibilidad con una extensa gama de cajas acústicas, incorporando asimismo fuentes de alimentación con alta capacidad de entrega de corriente instantánea para garantizar la plena satisfacción de la dinámica consustancial a las grabaciones musicales más exigentes.

En el caso de las fuentes de alimentación, el PM-10 las monta por separado para el preamplificador y para cada uno de los canales de amplificación de potencia con el fin de asegurar que las señales –muy delicadas como consecuencia de su baja amplitud- que atraviesan el primero no se vean afectadas por las demandas de las etapas de salida de alta potencia. También hay una fuente de alimentación dedicada para el microprocesador que controla el ajuste del nivel de volumen, la selección de entradas y otras funcionalidades a fin de asegurar que ruido procedente de la sección de control no interfiera con la señal de audio. La topología circuital es completamente balanceada, desde la sección de entrada hasta la de amplificación de potencia: se dispone de dos juegos de entradas balanceadas, así como de entradas de línea no balanceadas (más una etapa de fono de gran calidad), de tal modo que las señales correspondientes son convertidas en balanceadas antes de atravesar el amplificador. Esto asegura una pureza óptima para la señal de audio por cuanto contribuye eficazmente a rechazar posible interferencias.

Como ven, hay en los Serie 10 mucha tecnología, pero lo auténticamente relevante es que se trata de tecnología “inteligente”, es decir encaminada a lograr mejoras palpables en lo que realmente importa: el sonido. No vamos a entretenernos en comentar la calidad de fabricación porque supera a lo mejor que hemos visto hasta ahora de Marantz: espectacular a todos los niveles, con detalles exclusivos (caso de los terminales de conexión a cajas del amplificador) y, por supuesto, “Made in Japan”.

Nos gustaría cerrar esta primera parte con la valoración que del conjunto “10” hizo, como apuntábamos al principio, el jurado de la prestigiosa e influyente asociación de publicaciones especializadas europea EISA: “La combinación de reproductor de discos y amplificador integrado estereofónico de referencia de Marantz confirma que el fabricante ha alcanzado nuevas cotas de excelencia en innovación y sonido.

El SA-10 reproduce SACD, CD y archivos digitales con unos estándares de calidad excepcionalmente altos gracias al exclusivo esquema de procesado Marantz Musical Mastering, que utiliza hardware y software hecho a medida para ejecutar una conversión D/A genuinamente monobit. El nuevo PM-10 es el primer amplificador High End de la marca configurado en Clase D, destacando del mismo los sofisticados módulos de potencia Ncore, que le permiten ofrecer un sonido enormemente poderoso con una distorsión muy baja. Juntos, el SA-10 y el PM-10 forman una combinación formidable.”

 

Un sonido rebosante de naturalidad y energía

Escuchamos los Serie 10 en compañía de una pareja de cajas acústicas Wilson Audio Sabrina y un giradiscos Brinkmann Spyder con cápsula Ortofon MC Windfeld. Para las conexiones utilizamos los fantásticos Transparent Ultra de 5ª Generación.
Con apenas 5 minutos de escucha, resulta absolutamente placentero el manejo de los dos Marantz como consecuencia del tacto impoluto de los controles y, por encima de todo, el funcionamiento del sistema de transporte del SA-10. Hay que reconocer que los Serie 10 desprenden clase por los cuatro costados.

Son excepcionalmente cálidos, transparentes y dinámicos, a la vez que la pegada del PM-10 es monumental, y más aún para tratarse de un amplificador integrado (que, insistimos, en el fondo no es sino un conjunto previo/etapa “compactado”) y además sin que ello penalice la curva de respuesta en frecuencia subjetiva. Los agudos son deliciosamente ricos y equilibrados, muy a la manera del mejor High End “occidental”, mientras que los medios son virtualmente perfectos (fabulosas las voces femeninas y las masas corales) y los graves exhiben una profundidad, una contundencia y un control claramente dignos de un conjunto previo/etapa de altas prestaciones. Por su parte, la espacialidad es sencillamente grandiosa, lo que convierte a los Serie 10 en una herramienta más que apropiada para recrear orquestas sinfónicas de gran envergadura con unos niveles de credibilidad absolutamente excepcionales. Hemos hablado en todo momento “en abstracto”, pero lo cierto es que el comportamiento de los dos Marantz es magnífico tanto con discos ópticos –tanto da si son CD’s o SACD’s- como con archivos FLAC grabados en discos DVD y, faltaría más, con vinilos, aunque en este último caso la dinámica sucumbe ante la de los mejores registros digitales “hi-res”. Es evidente que el esquema de “no conversión” D/A del SA-10 humaniza la música, a la vez que la conversión previa a DSD de todos los contenidos, cosa que a priori podría asustar un poco, es ejecutada con unos niveles de precisión que impresionan por la calidad de los resultados obtenidos. Desde luego, estamos ante dos productos de auténtica referencia construidos para durar toda la vida que además exhiben una flexibilidad extraordinaria.

¿Dónde puedo escucharlo?

BARCELONA

Monleón 

Supersonido 

MADRID

Studio22

VALENCIA

Area

SEVILLA

Daniel Sonido 

 

Fabricantes: