Krell

 

Un cuarto de siglo después de su fundación por un brillante ingeniero llamado Dan D’Agostino, Krell significa para los amantes de la Alta Fidelidad y el Cine en Casa lo mismo que Aston-Martin o Ferrari para los fanáticos del automóvil: diseño de vanguardia, construcción y acabados de precisión, tecnología insuperable y un sonido que transporta literalmente al oyente situándolo en el centro mismo de una sala de conciertos o la más espectacular producción cinematográfica.

Representación del más genuino High End estadounidense en sonido estereofónico y multicanal, el actual catálogo de Krell es un excepcional compendio de lo que la tecnología es capaz de hacer cuando se pone al servicio del sonido y la imagen. En él pueden encontrarse desde reproductores de discos compactos, DVD Vídeo, SACD e incluso multiformato hasta preamplificadores, procesadores de sonido envolvente, etapas de potencia (tanto monofónicas como estereofónicas y multicanal, siempre trabajando en el original esquema de Clase A por niveles sostenidos ideado por Krell) y cajas acústicas, todo ello diseñado y construido con el mismo espíritu de perfección que animó al fundador de la marca en el ya lejano 1981. Tal y como afirma Dan D’Agostin Un cuarto de siglo después de su fundación por un brillante ingeniero llamado Dan D’Agostino, Krell significa para los amantes de la Alta Fidelidad y el Cine en Casa lo mismo que Aston-Martin o Ferrari para los fanáticos del automóvil: diseño de vanguardia, construcción y acabados de precisión, tecnología insuperable y un sonido que transporta literalmente al oyente situándolo en el centro mismo de una sala de conciertos o la más espectacular producción cinematográfica.

Representación del más genuino High End estadounidense en sonido estereofónico y multicanal, el actual catálogo de Krell es un excepcional compendio de lo que la tecnología es capaz de hacer cuando se pone al servicio del sonido y la imagen. En él pueden encontrarse desde reproductores de discos compactos, DVD Vídeo, SACD e incluso multiformato hasta preamplificadores, procesadores de sonido envolvente, etapas de potencia (tanto monofónicas como estereofónicas y multicanal, siempre trabajando en el original esquema de Clase A por niveles sostenidos ideado por Krell) y cajas acústicas, todo ello diseñado y construido con el mismo espíritu de perfección que animó al fundador de la marca en el ya lejano 1981. Tal y como afirma Dan D’Agostino, cada componente Krell es una síntesis única de ciencia y arte que permite obtener un realismo sonoro sin parangón. Al fin y al cabo, si las grabaciones musicales son el fruto de la pasión, parece lógico querer llevar esa misma pasión a la intimidad de nuestro hogar. Teniendo esta reflexión en mente, la gama de Krell se estructura en varios bloques lógicos que abarcan desde el no va más, el nivel supremo, hasta productos que permiten acceder a una buena representación de lo mejor por un precio abordable. En particular, es relevante la apuesta -inicialmente casi en solitario, en la actualidad imitada con desigual fortuna por casi toda la industria del audio High End- realizada por Krell en lo que respecta a la capacidad en corriente de sus electrónicas (tanto etapas de potencia como amplificadores integrados e incluso preamplificadores) puesto que supuso una maniobra de auténtico visionario ante el futuro descubrimiento de la importancia de disponer de una buena reserva de corriente para compensar el a menudo irregular comportamiento de la curva de impedancia de muchas cajas acústicas. Los productos de la Serie Master Reference representaron en 1998 la última frontera del fabricante estadounidense en términos de diseño e ingeniería. Ahora, el sistema Evolution, presentado en el 2005 y formado por preamplificadores y etapas de potencia completamente monofónicos y además con fuente de alimentación separada, ocupa su lugar acompañado por las nuevas etapas de potencia EVO (que sustituyen a las respetadas FPB) y el sensacional amplificador integrado FBI, sin lugar a dudas la máquina de su categoría más precisa, potente y musical del o, cada componente Krell es una síntesis única de ciencia y arte que permite obtener un realismo sonoro sin parangón. Al fin y al cabo, si las grabaciones musicales son el fruto de la pasión, parece lógico querer llevar esa misma pasión a la intimidad de nuestro hogar. Teniendo esta reflexión en mente, la gama de Krell se estructura en varios bloques lógicos que abarcan desde el no va más, el nivel supremo, hasta productos que permiten acceder a una buena representación de lo mejor por un precio abordable. En particular, es relevante la apuesta -inicialmente casi en solitario, en la actualidad imitada con desigual fortuna por casi toda la industria del audio High End- realizada por Krell en lo que respecta a la capacidad en corriente de sus electrónicas (tanto etapas de potencia como amplificadores integrados e incluso preamplificadores) puesto que supuso una maniobra de auténtico visionario ante el futuro descubrimiento de la importancia de disponer de una buena reserva de corriente para compensar el a menudo irregular comportamiento de la curva de impedancia de muchas cajas acústicas. Los productos de la Serie Master Reference representaron en 1998 la última frontera del fabricante estadounidense en términos de diseño e ingeniería. Ahora, el sistema Evolution, presentado en el 2005 y formado por preamplificadores y etapas de potencia completamente monofónicos y además con fuente de alimentación separada, ocupa su lugar acompañado por las nuevas etapas de potencia EVO (que sustituyen a las respetadas FPB) y el sensacional amplificador integrado FBI, sin lugar a dudas la máquina de su categoría más precisa, potente y musical del mercado. Pero por encima de esta vorágine innovadora, el imperio de la elegancia ingeniería, con desarrollos únicos como el modo de transmisión de señales por corriente (CAST) y el empleo sistemático de topologías circuitales balanceadas desde la entrada hasta la salida con el fin de asegurar el no va más en dinámica, transparencia y realismo, impone su ley en una marca que fascina como pocas.

   
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